HUMILDEMENTE FAMA

La-humildad-no-esta-muerta
“Cuando somos grandes en humildad,
estamos más cerca de lo grande.”
– Rabindranath Tagore –

A veces me sorprende la falta de humildad en la gente. Allá donde vas, te encuentras con un aura de despotismo que, sinceramente, me da mucha pena.

Os voy a poner como ejemplo el arte, ya que es lo que más cerca me toca. La gente no entiende la importancia de la humildad en este terreno. Siempre diré que el arte sin humildad no es arte, es un sucio comercio. Pero cuando te encuentras con un artista humilde, creédme que es un auténtico placer.

Os pondré dos ejemplos claros de personas pedantes y personas humildes. Son ejemplos reales, con los que he coincidido.

Por un lado hablaré de un ex-amigo mío que soñaba con ser animador. Coincidimos en la academia de dibujo, y le admiraba por su cabeza bien amueblada. Adoraba conversar con él hasta altas horas de la mañana. Cuando acabó los estudios, empezó a dedicarse a diseñar bolsos, flyers, y cosas por el estilo. De repente, su actitud hacia los demás – hacia mi en concreto – empezó a cambiar. A tratarme como si, por el hecho de no haber vendido ningún trabajo aún en aquel entonces, fuera inferior a él. Para mi, como amante del arte, en aquel momento perdió todo mi respeto.

El caso contrario lo encontré hace poco. Participé en una sesión fotográfica en la cual tuvimos el tremendo placer de contar con una persona famosa (no diré el nombre de esta mujer, por razones obvias) pero lo que nos compete, es que esta persona, con su fama bien merecida, lejos de venir a la sesión con aires de grandeza, vino con ganas juveniles de participar en la sesión. Vino con una energía que superaba, por mucho, a la del resto del equipo. Daba ideas, sugería poses, reía, bailaba, animaba. Era todo un torbellino, y un verdadero encanto.

Como veis son dos casos muy opuestos. En el primer caso, mi ex-amigo, olvidó por completo lo que es el arte. Un medio increíble para hacer soñar a los demás. En el momento en el que pierdes de vista esta máxima y empiezas a pensar en el arte como un simple comercio, te conviertes en un mercenario que no deja de ensuciar algo tan maravilloso.

En el caso de la segunda persona, que realmente sería más lógico que se lo tuviera creído, por sus éxitos. Te encuentras con que tiene claro lo que es. De dónde viene, sus orígenes, y porqué un día, por el motivo que sea, dijo que quería ser artista.

Esto es extrapolable a la vida. La humildad, para mi, es una virtud que le falta a mucha gente. Pero no os confundáis, no sirve la falsa humildad. No sirve con decir: “tampoco es para tanto” y por dentro estás pensando: “es que soy mejor que el resto de los mortales”. La verdadera humildad, bajo mi punto de vista, es la diferencia entre “tener estrella, y nacer estrellado”.

-Sergio Flores Marcos. (Floser)-
Anuncios