LO PROMETIDO ES DEUDA

¡Hola flosers! Como bien os dije hace un mes, ha llegado el momento de dejar este blog. Pero sólo para cambiar de registro y seguir evolucionando.

Quiero daros las gracias por estos fantásticos siete años juntos. Y espero que me acompañéis en mi nueva aventura.

A partir de ahora me podréis encontrar en:

¡Os espero!

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¿DIBUJOS VIOLENTOS?

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Cuando yo era pequeño, los dibujos que predominaban en la programación televisiva infantil eran los dibujos japoneses, o mejor dicho: los anime. Disfrutaba como un enano viendo la archifamosa e inmortal “Dragon Ball”. En aquella época, un enorme colectivo de padres y madres, empezaron a denunciar que estos dibujos venidos de Asia, eran extremadamente violentos, y que inculcaban unos valores erróneos a sus hijos — es decir, a nosotros —. Con el tiempo, esos dibujos que tanto gustaron a la gente de mi generación, fueron perdiendo presencia en las pantallas españolas. Nunca olvidaré el cambio que hubo de “Musculator” a “Los Fruitis” y, a pesar de que seguramente os lo toméis a broma, para mi fue un insulto. ¿Cambiar una serie tan buena por una mediocridad nacional como aquella? ¿Por qué? Pues simplemente porque a nuestros padres se les metió en la cabeza que eran dibujos violentos.

Es cierto que las series japonesas que veíamos por lo general eran de lucha. “Dragon Ball”, “Musculator”, “Fly”…, pero no todo lo que se veía en esas series era “malo”. Ahora estoy vvolviendo a ver la serie “One Piece” y, sinceramente, dejando al margen las escenas de lucha (que no me molestan para nada), es una serie que además de divertida y graciosa, tiene unos valores realmente impresionantes. No habla de unos piratas dándose puñetazos. Habla de la amistad, de la superación. Habla de perseguir los sueños sin rendirse jamás, aunque los demás te aseguren que no lo conseguirás. Cosas así nuestros padres no eran capaces de verlas en nuestra época. ¿Qué tiene de malo ver a un personaje luchar contra otro? ¿Qué pensaban que íbamos a hacer? ¿Ir por la calle haciendo el “Kamehame”? ¡Es absurdo! Si algún crío se volvía violento no era por ver dibujos japoneses, simplemente ese “germen de la maldad y la violencia” ya estaba dentro de la cabeza de esa persona.

El tiempo ha pasado y las generaciones han ido cambiando. Quizá esto suene feo, pero me gustaban los niños hasta que los niños han degenerado en las criaturas insoportables que hoy día corretean por todas partes. No es culpa de ellos, por supuesto, es culpa de los padres que los sobreprotegen y miman de tal forma, que los niños y niñas crecen con una tontería irritante. ¿Los dibujos de nuestra época eran violentos? Yo no recuerdo que, con esa supuesta violencia, los niños de mi generación se comportaran de la misma forma que esta nueva hornada libre de “violencia”. Los dibujos que se les ponen a los niños actualmente, simplemente ayudan a que crezcan un poco más atontados.

Me gusta, como artista, ver lo que actualmente se llama “programación infantil” y salvo contadas excepciones, los dibujos animados actuales son simplemente lamentables y, por mucho que digan algunos/as, son fábricas de niños burbuja. Los padres quieren tener tan a salvo a sus hijos de lo que ocurre en el mundo, que los educan en una burbuja llena de arco iris y palabras bonitas. Y, sintiéndolo mucho, cuando ocultas a una persona la verdad, ésta acaba golpeándole en la nariz y cuando eso ocurre, la persona no sabe qué hacer con ella. ¿Por qué? Porque nadie le ha preparado para la verdad.

No digo que haya que coger a un niño o una niña y traumatizarlo con los problemas que hay en el mundo. No hay que hacerlo a posta. No hay que decirle que en la calle hay asesinos y ladrones. Pero tampoco hay que ocultárselo tras capítulos empalagosos y estúpidos de “Pepa Pig”. Parece que muchas veces es más fácil poner al niño/a a ver estos dibujos “lobotomizadores” en vez de simplemente hablar con ellos (de nada en concreto) pero creo que hablar con un crío es realmente beneficioso para él. Mucho más que un capítulo de “Dora la exploradora”. Me encuentro con padres que simplemente dicen cosas como: “Cuando se pone pesado, le pongo los dibujos y así está un rato callado”. ¡Me parece horrible! En vez de estar por mi hijo y explicarle las cosas (aunque me las pregunte mil veces) le enchufo el televisor y dejo que se vuelva insoportable poco a poco. Pues lo siento, pero así no se educa a un niño.

¿El anime es violento? No lo es más que malcriar a tus hijos con una actitud tan vergonzosa. Nosotros no crecíamos de esa forma. Mi madre nunca me puso la tele para que la dejara tranquila. ¡Jamás! Creo, y me da igual como suene, que muchos padres tienen niños por el placer de hacerlos, no porque realmente deseen tenerlos. Y me da mucha pena y asco que eso ocurra. En vez de pensar en el tipo de dibujos animados que pueden o no pueden ver, en vez de buscar ese canal que los tenga enganchados durante un par de horas dejándoos libres a vosotros/as, quizá sería más recomendable para la educación de esos niños que fuerais sus padres. Porque cuando la televisión educa a un niño, ese niño se convierte en lo que ve.

SUCESOS POR DOQUIER

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Encender la televisión últimamente es, obligatoriamente, entrar en el macabro mundo de los sucesos. Cualquier telenoticias, cualquier tipo de programa informativo, se llena de información truculenta y amarillista. Es del todo vergonzoso que nos hagan creer que no hay ni una sola noticia buena en el mundo. Estamos de acuerdo en que España está pasando por un momento difícil: la corrupción, la crisis, el paro. Y muchas otras cosas que nos están azotando, como es el caso de la Doctrina Parot, los recortes, etc. Pero lo de las televisiones es simplemente una estrategia para sembrar el pánico.

Nos vemos bombardeados por noticias catastrofistas. Aunque eso no es nuevo. Estoy convencido de que, igual que hicieron con el tema de la “Gripe A”, los noticiarios están exagerando la situación actual. No digo que no sea una mala situación, digo que no lo es tanto. Como ya os he dicho en alguna ocasión: sólo hace falta pasearse por un centro comercial para preguntarse: “¿Y la crisis?”.

Hace unos años, en España, no se sabía nada del extranjero. No habían noticias de “fuera”, pero ahora nos vemos intoxicados por atentados en Irak, por asesinatos en USA, por catástrofes naturales en Asia. No quiero decir que haya que estar desinformados sobre lo que pasa en el mundo, pero ¿realmente se nos ofrece esta información de una forma veraz y con el objetivo de que estemos informados? ¿De qué me sirve saber que han matado a una docena de niños/as en Oriente Medio, a parte de para pensar en “lo mal que está el mundo”? ¿Qué puedo hacer yo, a parte de vivir angustiado por el hecho de que ocurran tales atrocidades? No, las noticias se han convertido en una larga y decadente sección de sucesos. Y lo peor de todo es que nosotros, inevitablemente, nos hemos convertido en espectadores morbosos de ese espectáculo deformado que algunos llaman “información”.

¿Cuál es la solución? Lo lógico (que no inteligente) sería decir que deberíamos dejar todos de ver las noticias. Repito, eso es lo lógico, aunque es tremendamente estúpido pensar en “pedir” algo así. No, la solución real es mucho más simple. Tenemos un problema generalizado y es el de no pensar por nosotros mismos/as. Adoptamos la actitud de: “si lo dicen en las noticias debe ser cierto”. Pero no es así, recordad que las noticias (ya sean telenoticias o periódicos) ya nos han mentido en multitud de casos (como ya os he dicho cuando he puesto el ejemplo de la gripe A.) En aquel caso, básicamente nos instaban a vacunarnos, porque si no, podríamos morir. Yo, por aquel entonces tenía una amiga enfermera y me dijo, claramente, que la gripe A no era mortal, si no una simple gripe estomacal llevada al extremo. La solución es muy sencilla: hay que leer entre líneas. No hay que dejarse absorber por esta torrente de noticias que nos está invadiendo como una plaga absurda.

PUBLICIDAD.

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Desde hace unas semanas, la televisión emite unos anuncios en los que se aboga por la publicidad. En ellos se usan frases como: “Este anuncio ayuda a que puedas seguir viendo los programas que te gustan.” Bien, yo digo que esta campaña es del todo absurda si partimos de la base de que nadie está diciendo que no haya publicidad. La publicidad es importante y necesaria.

Si se erradicara, muchos puestos de trabajo dejarían de existir, por no mencionar que sin esa financiación, no podríamos ver mucha de la programación que vemos. No, lo que la gente pide no es la eliminación de la publicidad; lo que se pide es que la publicidad no sea abusiva. Nos encontramos ante un hecho sin precedentes en el cual, un minuto después de volver de una pausa publicitaria, se inicia otra. No sólo eso, si no que cada vez son más largas.

Es cierto que en una época de crisis como la que estamos viviendo, las televisiones necesitan más financiación. Pero lo cierto es que se ha llegado a un punto en el que la gente está cansada de tardar dos horas en ver un programa que sólo dura una.

Por otro lado, y haciendo referencia a otro artículo que he publicado esta semana en el blog. Las cadenas están empeñadas en dar dos capítulos de estreno de las series que emiten. ¿Qué ocurre con esto? Que las temporadas acaban en un suspiro y, para llenar el hueco que estas dejan, deben comprar más series. ¿No sería más lógico que dieran un capítulo semanal, y que cuando la temporada finalice, inicien otra serie? Eso reduciría considerablemente el dinero invertido con lo cual, la financiación requerida sería menor y, por consiguiente, habría menos publicidad.

¿Es normal que se pida comprensión al espectador? Si ni si quiera están entendiendo el motivo de la frustración global. Me parece un despropósito pedir, de alguna forma, paciencia a un público que muchas veces, a causa de la excesiva publicidad, olvida lo que está viendo.

Aunque creo que en parte, he sido demasiado inocente pensando que si ya no necesitasen esa financiación, dejarían de hacer tantas pausas publicitarias. Me temo que la avaricia no tiene nada que ver con las necesidades de las cadenas. Si realmente tuvieran problemas financieros, ¿podrían seguir haciendo concursos diarios en los cuales regalan miles de euros cada semana? Sacad vuestras propias conclusiones.

CAMBIANDO EL COLOR DEL TEXTO CON HTML.

¿Cuantas veces hemos pensado en cambiar el color de un texto en nuestro blog, pero no teníamos ni idea de cómo hacerlo? Hace poco descubrí la manera de escribir textos con diferentes colores y, si os interesa, os explicaré como.

Antes de nada quiero deciros que, si no sois informáticos, quizá os abrumen los pasos que hay que seguir, pero creedme que es más aparatoso de lo que realmente es. Es muy sencillo cambiar el color, simplemente tenemos que usar el código HTML.

Empecemos con la explicación. El texto de nuestros blogs es negro por defecto, pero basta con escribir una etiqueta HTML para que eso cambie.

La etiqueta en cuestión es la siguiente:

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Después de la apertura de la etiqueta tendremos que poner el texto que queramos cambiar de color, y luego cerrar la etiqueta (como veréis a continuación):

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En la parte donde pone “código color” tendremos que poner el código del color que queramos usar. Por ejemplo, sabemos que el código del color negro es el: #000000 y que el del color blanco es el: #FFFFFF. Pero ¿cómo podemos saber el código de todos los colores?

He encontrado una magnífica página en la cual, encontraremos dos tablas de colores. La primera es una paleta bastante completa, con una gran gama de colores. Sólo tendremos que pulsar encima de cualquier color y, abajo, nos aparecerá el color seleccionado con el código de dicho tono:

TABLACOLORES1

La segunda es una tabla más completa, en ella somos nosotros los que, moviendo el ratón por las distintas tonalidades, conseguimos el color que se ajuste a nuestra necesidad, e, igual que antes, la tabla nos generará un código:

TABLACOLORES2

La página web es la siguiente: http://html-color-codes.info/codigos-de-colores-hexadecimales/

Una vez tengamos seleccionado el color, lo insertaremos en la etiqueta del principio. De tal forma que si el color que elegimos es este:

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Y su código es:

#ec7777

Pondremos lo siguiente:

VALORACIONES DESPROPORCIONADAS

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Recientemente he decidido leerme todos los libros que tengo en casa, en vez de coger nuevos en la biblioteca o comprar nuevos títulos. El primero que leí fue “El Padrino” que, sinceramente, es uno de esos extraños casos en los que, bajo mi punto de vista, es mejor la película que la novela.

Una amiga me pidió que el segundo que me leyera fuera “El Diario de Ana Frank” no me lo he leído nunca, a pesar de las continuas alabanzas que sobre este libro he escuchado/leído. Sinceramente, cuando he cerrado este libro, me he preguntado el porqué la gente lo ha convertido en una referencia de la literatura.

“El Diario de Ana Frank” es, para mi (y siempre repetiré lo de “para mi”) un libro mediocre. Sí, sé que es un diario, y no voy a hablar de la historia ni criticar la narrativa. Me parecería absurdo hablar de lo bien o mal redactado que está, un diario, así como un artículo de opinión, no es criticable porque simplemente “es lo que es”. Cuando hablo de mediocridad, me refiero a la figura histórica de Ana Frank. Todo el mundo la tiene como una heroína, y no lo es. Llevo estudiando la época nazi y todo lo que ésta envolvía, desde los dieciséis años, y, francamente, Ana Frank es una de las figuras menos admirables de cuantas he tenido el placer de estudiar.

Se le da tanto bombo por el hecho de que está escrito por una niña. Bueno, sin duda lo que vivió es duro (o eso se supone, porque ella lo vive como si estuviera en el mundo de la Abeja Maya), pero habían tantísimos niños y adultos viviendo aquella misma situación que, lo único que diferenció a Ana, es que le regalaron un diario en el que escribir y ella narró lo que su infantil y descompensada mente veía. No nos engañemos, en aquella época, una cría de entre doce y dieciséis años, ya no era una cría. Ana Frank, entonces, era lo que actualmente llamaríamos “una niña mal criada e inmadura” y para nada aplaudiríamos su diario, porque “carece de madurez”.

Existe una manía generalizada de pensar lo que los demás piensan. No me creo que sea el único que se haya dado cuenta de que Ana Frank es simplemente una niña repelente que se tiene que esconder con su familia por un peligro tan notable como eran los nazis, (repito, como muchísimas otras personas en aquella época). Lo que creo es que la gente, generalmente, tiene miedo de decir que un libro con tanta fama, no le gusta. Así pues, todo el mundo sigue diciendo que Ana Frank es admirable y, permitidme el ejemplo: que “El Quijote” es el mejor libro de la historia de la literatura cuando, en ninguno de los dos casos, es así.

DETALLES QUE SE ESCAPAN

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Hacía tiempo que no escuchaba hablar de esto, pero ha vuelto a ponerse de moda hablar de la selección catalana de fútbol. La idea es que se acepte a la selección como una de las importantes, pudiendo así participar en competiciones oficiales. Hasta ahí no me parece mal. Lo que sucede es que las personas que quieren esto, acto seguido dicen que así, jugadores como Gerard Piqué, Carles Puyol, Cesc Fabregas, y muchos otros jugadores catalanes de las ligas principales, podrían vestir la zamarra de “la selecció”.

Os prometo que no soy una persona a la que el fútbol le llame la atención. Veo los partidos de “La Roja” cuando son oficiales, pero poco más. Eso no impide que me guste saber cosas de todos los ámbitos, y sé, por ejemplo, que los jugadores antes mencionados jamás podrán disputar un partido oficial con la camiseta catalana, ¿por qué? Muy sencillo: la FIFA estableció una norma según la cual, cuando un jugador con doble nacionalidad debuta con una selección, ya no puede jugar con la otra.

Lo que me resulta curioso es que esos aficionados que se consideran tan entendidos en el deporte rey, no hayan caído en esta cuenta. Claro que, escuchando a alguna parte de la afición hablar cuando la prensa les pone el micrófono delante, no me extraña tanto que esto se haya escapado de sus entendederas.

No me cabe duda de que la gente, muchas veces, habla de las cosas porque hablar es gratis. Si no fuera así, si hubiera que pagar por palabra dicha, muchos dejarían de decir tantas incoherencias y tantas brabuconadas. No me digáis que no es extraño que una persona a la que el fútbol le es indiferente se haya dado cuenta de este detalle, y esos forofos que duermen con pijamas con el escudo de su equipo sigan pidiendo este despropósito. ¿Qué será lo siguiente? ¿Insinuar que Leo Messi deje la selección argentina para jugar en la catalana? Por favor…