RETOMANDO.

volver a empezar

“Si sale, sale. Si no sale, hay que volver a empezar. Todo lo demás son fantasía.”

Édouard Manet. (Pintor francés)-

Diario Positivo, entrada 60.

Siempre nos han enseñado que hay que avanzar sin mirar atrás, que lo pasado pasado está y que pararse a mirarlo es dejar de andar. Es cierto, pero no debemos confundir “vivir en el pasado” con “mirar el camino andado”. Esto segundo es muy beneficioso por varias razones.

1. Cuando uno mira el camino recorrido, es consciente de su evolución.

2. Mirar lo que hemos hecho o dejado de hacer, puede ayudarnos a retomar algunas cosas que, en su día, aparcamos por algún motivo en concreto.

Sobre este último punto quiero hablaros. Permitid que me ponga como ejemplo ya que, sólo sobre mi puedo hablar con total conocimiento de causa. Siempre he querido ser dibujante, desde los nueve años de edad, pero algo ocurrió. De repente, el dibujo dejó de llenarme, me sentía infeliz cuando dibujaba, incluso llegué a sentirme estúpido cada vez que cogía un lápiz. Pienso que parte de esa apatía es culpa mía.

Durante años me he obligado a dibujar, en mi cabeza brotaba un único pensamiento: “si quieres ser dibujante, dibuja”. Poco sabía yo que ese pensamiento era tan destructivo. Mi pasión por el dibujo ha ido agonizando durante años. La escuela de dibujo a la que asistí fue, me he dado cuenta recientemente, otra causa de esa pereza.

No os equivoquéis, respeto mucho la escuela donde estudié, pero no tanto a los profesores que me tocó aguantar. Sólo uno resaltó entre un elenco de mediocridad que se permitió la desfachatez de “enseñarme”, él fue el profesor de guión, Sebas Martín, sus clases y su forma de enseñar hicieron que una nueva llama se encendiera poco a poco en mi interior. Las letras me parecían más hermosas que las imágenes, mi mente se aliaba por completo con mis dedos, y estos a su vez, con el teclado del ordenador. Me era fácil, natural, gratificante.

Ahora hacía siete largos meses que no dibujaba. La sola idea de hacerlo me agobiaba, notaba ese calor asfixiante que crece en nuestro pecho cuando sentimos que nos obligan u obligamos a hacer algo que no queremos hacer. Pero ha sido a raíz de unas clases de dibujo que estoy impartiendo, que mi gusanillo por el dibujo ha revivido. No creo que me dedique profesionalmente a ello, tengo muy claro que el arte que me dará a conocer es la literatura, pero estoy muy contento de haber recuperado esas ganas de dibujar.

No os sintáis mal por recordar el pasado, lo importante es no quedarse anclado en él. Pero volver a echar una ojeada al camino recorrido no es malo, es como repasar una lección ya aprendida, o releer una novela ya disfrutada.

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