VIVIENDO SOLOS.

egocentrismo

“Dos fuerzas guían al hombre,
el miedo y el egoísmo.”

Napoleón Bonaparte.

Diario Positivo, entrada 56.

No sé qué pasa exactamente que la gente parece vivir en un mundo paralelo en el cual no hay nadie más que ellos mismos. Nos encontramos en una época en la que la sociedad se ha vuelto egoísta y pedante. (No toda, por suerte) pero un gran porcentaje se olvida de que hay más personas ocupando este mundo.

¿A qué se debe esta actitud individualista?

Muchos achacan este comportamiento, a la crisis. Lo cual, sinceramente, me parece del todo estúpido. Es decir, que si la economía se desploma y el desempleo crece, ¿el respeto mengua? Debe ser que los recortes afectan incluso a la buena educación. Mucha gente cree que ser más egoísta le va a hacer conseguir más cosas. “Si piso a los demás, y paso por encima suyo, podré llegar antes que ellos a esa meta.” Lo curioso, es que muchas veces se pisa a personas que no van en la misma dirección que nosotros. A esa gente les llamo “daños colaterales”. Da igual que mi objetivo sea comprarme un coche y el tuyo acabar los estudios, te voy a pisar porque así me aseguro de que no me quites mi objetivo.

Esta actitud la podemos ver con sólo salir a la calle. La gente que habla a gritos por el móvil cuando está rodeada de personas que nada tienen que ver con ella. La gente que, en el metro, pretenden entrar al vagón sin dejar primero que los pasajeros que han llegado a su destino se apeen. El ciclista que invade el carril peatonal, o el peatón que invade el carril bici. Todas estas personas se creen seres superiores, que están por encima de la educación y el respeto. A estos seres yo les llamo simplemente: “salvajes”. Personas que no pueden ni merecen estar en la civilización. Personas que deberían estar en la selva o, quizá, en una jaula expuestos a los turistas.

Soy el primero que dice que hay que pensar en uno mismo. Es sano, y tremendamente necesario. Pero también hay que respetar a los demás. Pensar en uno mismo, no es creer que, por arte de magia, el resto de la humanidad ha desaparecido. Cosas tan simples como no gritar en un restaurante, no fumar cerca de una familia con hijos (por mucho que estés al aire libre), no ir con la música del MP3/móvil a todo volumen (hace demasiados años que se inventaron los auriculares, quizá deberías probarlos). A simple vista puede parecer absurdo recordar estas “normas” de comportamiento, porque “entran dentro de la lógica”. Pero por lo visto, no es así.

Y si los demás se comportan así, ¿por qué no hacerlo yo?

Cuando la gente me hace preguntas como esta, me viene a la mente esa frase tan de madre: “Y si los demás se tirasen por un puente, ¿tú también lo harías?” Tú eres tú, y debes comportarte según tus valores. Si los demás son animales sin domesticar no tienes que rebajar tu categoría. No hay nada “liberador” en imitar los comportamientos perniciosos. Un ejemplo que no tiene que ver con la tendencia a comportarse mal, pero sí a “lo que hacen los demás”. Tengo una amiga que habla inglés perfectamente, pero, cuando dice algún anglicismo en una conversación con una persona que no tiene ni idea de dicho idioma, lo dice mal. No usa el acento que tan bien domina, y “españoliza” la palabra para que la otra persona le entienda. Es lo que hacemos todos en cualquier ámbito. Un día le dije que no le veía sentido a que hiciera eso. “Es que si no, no me entiende” me dijo, y yo le respondí que ese no era su problema. ¿Por qué tiene mi amiga que rebajar un nivel que ha conseguido con mucho esfuerzo, sólo porque otra persona no llega a ese nivel? Si yo sé escribir sin usar palabras mal sonantes, ¿debería poner cosas como “estoy to loco por meterme en el sobre porque estoy petao” sólo para que algunas personas me entiendan? No, porque estoy rebajándome a un nivel que no es el mío (no digo que yo sea mejor, si no que simplemente no estoy ahí). Con el comportamiento pasa exactamente lo mismo. Si una persona eructa de una forma voluntaria y asquerosa a tu lado, ¿eructarás tú también para devolvérsela? Si una persona se pone a hablar en el cine, olvidándose de que está en un sitio donde más gente quiere ver la película, ¿hablarás tú más alto que ella para demostrar que “todos podemos jugar al mismo juego”.

Los que, por suerte y esfuerzo estamos civilizados y sabemos comportarnos en sociedad (para ello no es necesario ser personas refinadas, simplemente no parecer mandriles en celo) debemos disfrutar y sentirnos orgullosos/as de lo que hemos evolucionado desde críos. Y esas personas que parecen bestias, simplemente, no merecen llamarse personas. Esa es, aunque suene horrible, mi sincera opinión.

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