LA MÁQUINA ESTILOGRÁFICA: “LA ESMERALDA OSCURA”. (1)

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En “La Máquina Estilográfica” encontraréis una historia mensual dividida en cuatro partes (una parte por semana).

Inicio…

La tierra vista desde el espacio era espectacular. Los ojos amarillos de Lorna se humedecían emocionados y su piel verde esmeralda se estremeció ante aquel milagro natural. Por un momento olvidó las esposas láser inhibidoras que envolvían sus muñecas. Olvidó también las pistolas de plasma que le apuntaban directamente a la cabeza. La nave metálica con forma de lágrima se aproximaba al planeta y el terror invadía el corazón de Lorna que imaginaba a toda la humanidad esclavizada por sus captores, los habitantes del planeta Parsax. Lorna, quieta delante del cristal de la cabina, miró al exterior, giró la cabeza a un lado y al otro y vio el centenar de lágrimas metálicas que se aproximaban a la tierra. Agachó la cabeza y las lágrimas cayeron al suelo de acero. Se giró y vio, en el asiento de mando al ser que había conseguido capturarla. Su cabeza roja llena de pinchos y carente de ojos y nariz. A los lados de la cabeza, dos diminutos orificios hacían que sus tímpanos escucharan la caída de un casquillo de bala en medio de una batalla cruenta. Yadax, percibía todo aquello que le envolvía gracias a su oído. Sus brazos fuertes como troncos de roble estaban llenos de espinas y vestía una fuerte armadura dorada que hacía un contraste inquietante con el tono ardiente de su tez.

No hagas esto, Yadax.
Esss tarde para detener el ataque Lorna – Yadax seseaba por su larga lengua bífida de color negro –. Ya lo sabesss.
Tus soldados parsianos detendrían el ataque si lo ordenases. ¡Los terrícolas no tienen que verse envueltos en esta guerra!
La Esssmeralda Ossscura essstá en la Tierra. Tu misssma lo dijissste.

Lorna sintió como si una lanza láser le atravesara el pecho al recordar cómo los parsianos le sonsacaron la información. Se habían aliado con los pequeños habitantes de Padetan, criaturas de grandes cabezas y cuerpos pequeños, con capacidades psíquicas. Los habitantes de Parsax habían hecho un trato con los padetanienses, ellos les ayudaban a sonsacar información con sus poderes, y, a cambio, los gigantes de piel de pinchos no les aplastaban. Yadax había conseguido capturar a Lorna, princesa del pueblo Layid y protectora de la Esmeralda Oscura. Una piedra que guardaba en su interior el poder de erradicar la vida de cualquier planeta, por grande que este fuera. Lorna había enviado la piedra al planeta más alejado y escondido que conocía, La Tierra. Ahora, gracias a los poderes padetanienses, Yadax y su inmenso ejército habían atravesado un agujero de gusano que conectaba millones de años luz.

Vamosss, no te pongasss tan trissste Lorna. Ya sabesss que tu ssserásss la única que quede con vida. Ssserásss mi esssposa y juntosss veremosss crecer un nuevo planeta Parsssax.
¡Jamás me desposaré contigo!
¡ja, ja, ja! ¿Quién ha dicho que tengasss elección? ¡Soy Yadax, rey de Parsssax! No lo olvidesss layidana…
El gran Yardax, rey de Parsax ¿no se atreve a quitarme las esposas inhibidoras? ¡Enfrentate a mi en igualdad de condiciones, no me prives de mis poderes!
¿Olvidasss que ya me enfenté a ti y que, precisssamente por essso, llevasss ahora esssasss esssposssasss?

La lucha había sido encarnizada. Yadax y Lorna combatieron durante horas. Las heridas de ambos sanaban en cuestión de segundos, a pesar de que los dos luchadores eran de razas distintas, ambos compartían la capacidad de auto-regenerarse. Lorna tenía el poder de la magia layidana, y Yadax su potente fuerza física capaz de mover montañas. En el combate, Lorna lanzó un hechizo paralizador a Yadax que se vió envuelto por una energía de un color blanco puro y fulgurante. La dama se aproximó a él lentamente, saboreando ese último instante del tirano. En su mano invocó el poder de su energía vital para lanzarle el último hechizo, ese que acabaría con su vida para siempre. De pronto, cuando la princesa hechicera estaba a escasos metros de distancia de Yadax, éste, haciendo uso de su atronadora fuerza, consiguió romper el hechizo haciendo que la energía estallara y saliera disparada como estrellas fugaces en todas las direcciones. Uno de los impulsos impactó de lleno en la energía vital que Lorna concentraba en su mano, y el contacto hizo que la energía explosionara y que la princesa saliera disparada cayendo de bruces contra el suelo. Antes de que pudiera reaccionar, Yadax corrió con sus fuertes piernas y cogió a Lorna por el cuello lanzándola con todas sus fuerzas contra el suelo que, debido al potente impacto, se agrietó profundamente. Lorna quedó inconsciente, y, cuando despertó, ya tenía aquellas esposas inhibidoras que le impedían usar su poder.

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