LA MÁQUINA ESTILOGRÁFICA: “Más RaZón que un Zombie” (4 -Final-)

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En “La Máquina Estilográfica” encontraréis una historia mensual dividida en cuatro partes (una parte por semana).

Para leer las partes anteriores:

Primera Parte.

Segunda Parte.

Tercera Parte.

Continuación…

El sol empezaba a dibujarse en el cielo, la luna se despedía de aquel insólito dúo de personas. Mientras ellos seguían hablando sin cesar.

¿Y si no sale bien? Es la primera vez que me enamoro. Sería mi primera pareja. ¿Y si no soy lo bastante bueno? ¿Y si se cansa de mi y se va con otro?

Debe tener clara una cosa, Pablo, el amor no es una ciencia exacta. Es cierto que quizá se canse, y se enamore de otra persona. Eso no significará que usted haya hecho algo malo, o que sea peor hombre que el otro. Si eso ocurriera, no se enfade, simplemente deséele suerte en su vida y siga viviendo sin cerrar la puerta al amor. ¿Sabe una cosa? No hay que enfadarse con el corazón de otra persona, él nunca nos juró amor eterno…

Vaya… eso es muy bonito.

¿Lo es?

¡Por supuesto! ¿Por qué lo preguntas?

Oh, no sé, a veces me salen pensamientos como este, pero no acostumbro a tener a un interlocutor de carne y huesos (que no sea carne podrida y huesos descalcificados) con quien compartirlos.

Quizá en tu otra vida fuiste poeta.

¡Quizá! No sabría decirle. Respecto a su preocupación sobre lo que sale o no sale bien. No debe paralizarse por el miedo al fracaso. ¿Qué es el fracaso si no una simple percepción personal? Si un zombie no consigue comerse a un humano ¿eso le convierte en fracasado? No si sigue intentándolo. Si se queda en ese fallo, será siempre un fracasado, si se sobrepone y sigue cazando humanos podrá sentirse orgulloso. Será un No Muerto feliz.

Ese ejemplo ha sido un tanto espeluznante.

Cierto, es bastante desagradable comer carne de un humano que ha estado huyendo de ti. Está sudado y eso hace que sepa excesivamente salado. ¡Pero qué diablos! Ya no nos puede subir la tensión, así que, los que disfruten con la sal, que se den un festín.

Pablo se sorprendió a sí mismo sonriendo al zombie. Sus divagaciones le causaban simpatía, ya no le daban miedo o asco.

¿Sabes qué te digo? ¡La próxima vez que la vea, le diré lo que siento!

¿A quién?

¿¡Cómo que a quién!? ¡A Lufer!

¡ja, ja, ja! ¡Lo siento, tenía ganas de volver a escuchar el nombre! ¡Ja, ja, ja!

¡Oh, vamos! Eso no me ayuda…

Debe reconocer que es gracioso, amigo mío.

Pero yo te estoy hablando en serio, hombre…

¿Su futura novia, es creyente?

Mucho, ¿por qué?

Oh, simple curiosidad.

Me pregunto una cosa: ¿cómo alguien que vuelve a la vida, no cree en Dios?

¿Bromea? Si esto es obra de un dios y de su plan divino, desearía decirle que deje de jugar con nosotros como si fuéramos sus juguetes.

¿Qué quieres decir?

¿Cree que es un milagro volver a la vida podrido, sin capacidad de moverse, perdiendo miembros por el camino, y unas constantes ganas de asesinar a seres vivos? ¡Es más obra del tocayo de la pretendida de usted!

¡¡Oye!!

Perdone, tengo un humor algo negro. Aunque valdría decir que en este momento ha tomado un color “blanco pus”…

Empiezo a acostumbrarme.

Como le decía: es difícil creer que esto – dijo el zombie señalándose el cuerpo de arriba a abajo – es obra de un poder bondadoso. Quizá la iglesia esté equivocada y el Dios Vengador no dejó de actuar, en ese caso tiene todo el sentido del mundo. No hay que jugar a ser dioses, ni siquiera los dioses deberían jugar a ser dioses. ¿Entiende?

La verdad es que me he perdido…

¡Encuéntrese Pablo, es de lo más sencillo! Tener el poder de obrar “milagros” no significa que sea obligatorio obrarlos. ¿Quién me ha preguntado a mi si quería volver a la vida?

Quizá lo hicieron, pero no lo recuerdas porque si alguien te lo preguntó, obviamente fue antes de que revivieras…

¡Ese razonamiento es más delicioso que las tripas de paloma! No me lo había planteado así. Igualmente, sigo sin creer en la existencia de un “Todopoderoso”.

Yo, sinceramente, no creía en Dios, pero conocerte hace que me replantee ciertos asuntos. Tiene que haber algo. Quiero decir… ¡Mírate!

Si quiere lo hago, pero le aviso que la imagen de que me saque los ojos y les de la vuelta no es agradable.

¿Qué? – Pablo sacudió la cabeza asqueado al darse cuenta de a qué se refería el zombie – ¡Tío! ¡Que asco!

Y eso que no lo he hecho…

Es difícil hablar contigo en serio. Te lo tomas todo a broma.

¿Y qué tiene eso de malo? Estoy muerto, o no-muerto, llámelo como quiera. No sé cuánto me queda de vida, o de no-vida, así que tengo que tomármelo con humor.

Seguro que tendrás una “no-vida” muy larga.

“Dios le oiga” – dijo el zombie con una nota de sarcasmo en la voz y luego repitió –: “Dios le oiga”.

Ambos se rieron en una carcajada sonora que rebotaba en las paredes de aquel callejón. Entonces el zombie alzó la mirada hacia el cielo. El azul pálido de la mañana invadía aquel techo infinito.

Pablo, la compañía es muy grata, pero debería retirarme, se está haciendo de día.

Entiendo, los zombies sólo deambulan por la noche…

En realidad, debo retirarme porque llevo toda la noche hablando con usted y soy un cadáver ocupado, hay otros asuntos de los que debo ocuparme – El zombie se levantó, y miró a Pablo –. Pensaba que habíamos superado esos estereotipos…

Lo siento, tienes razón – Pablo se levantó y le extendió la mano al zombie –. Ha sido un placer conocerte.

Lo mismo digo, Pablo, cuídese…

El cadáver apretó sin fuerza la mano de su interlocutor, y cuando éste movió instintivamente el brazo como es costumbre, la mano del zombie se desprendió de la muñeca. Ambos individuos se quedaron asombrados ante aquel hecho. Se miraron a los ojos y estallaron en una carcajada que hizo que sus gargantas se desgarraran.

-FIN-

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2 pensamientos en “LA MÁQUINA ESTILOGRÁFICA: “Más RaZón que un Zombie” (4 -Final-)

  1. Muy buen final, me ha gustado la reflexión sobre el fracaso -que es cierta- y la existencia de dios desde el punto de vista zombie xD los toques de humor, acertadisimos, y el final, una guinda que me ha encantado, ¡buen trabajo!

  2. Me encanta saber que te ha gustado. El final a mi me gusta, iba a seguir escribiendo, pero al llegar a ese punto exacto, me he dado cuenta de que es un final muy típico de comedias como “La Cena de los Idiotas” que me encanta.

    ¡Gracias por tus comentarios!

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