PRECIOUS.

Título original: Precious.
Director: Lee Daniels.
Reparto: Gabourney Sidibe, Mo’Nique, Paula Patton.
Año: 2009.
Género: Drama.
Duración: 110 minutos.

Sinopsis:

Clareece ‘Precious’ Jones es una adolescente de color y obesa de Harlem cuya madre la maltrata constantemente. No sabe leer ni escribir y, cuando se descubre que está embarazada, es expulsada de la escuela. A pesar de todo la directora del centro la inscribe en una escuela alternativa para que intente encauzar su vida. Su nueva profesora es la primera persona que confía en Precious y la trata con respeto.

Crítica:

Algo en esta película me hacía muy reticente a la idea de verla. Quizá el antecedente de películas sobre el mismo tema que han resultado ser dignas del poder del mismísimo Morfeo. El caso es que tengo un pacto con una amiga mía a la hora de ver películas y es que cada vez elige uno, y el otro no puede negarse a verla, y cómo no… ella eligió “Precious”.

Supe que me iba a gustar desde los créditos iniciales de la película. Me parecieron muy originales, y plasmaban a la perfección, lo que iba a encontrarme en los siguientes minutos. No es una película apta para ese público que cree que los dramas son un aburrimiento, porque amigos, éste no es un drama es “EL” drama.

Me sorprendieron mucho y muy gratamente las interpretaciones. La fuerza expresiva de Gabourney Sidibe (Precious) sólo encuentra competencia en la brutalidad interpretativa de Mo’Nique (su madre). La primera hace que su personaje sea admirable, no sólo porque lo es de por sí, si no por la fuerza, la decisión y esa dulzura mezclada con un toque de brusquedad que la caracteriza. La segunda consigue ser odiosa hasta el extremo y hace que afloren en ti los sentimientos más perversos y violentos. Cuando terminé de ver la película, a parte de encontrarme sumergido en lágrimas, me di cuenta de que tenía los puños cerrados con tanta fuerza que mis uñas se clavaban en mis palmas. Cuando un actor consigue llevarte hasta ese extremo, sólo queda levantarse y aplaudirle.

No sólo ellas llenan la pantalla con su lucha de personalidades o sus guerras de miradas. El reparto, en general, hace un trabajo sobresaliente. Paula Patton (la nueva profesora) me pareció una mujer muy cándida, y su mirada, llena de amor, era creíble con intensidad. Pero es que además, los papeles pequeños… bueno permitid que me corrija, no existe ningún papel “pequeño” en esta película, así que lo dejaré en “los menos grandes” alcanzan una altura talentosa que hace difícil no levantar la vista para mirarles. ¿Y sabéis lo más curioso? No son actores de verdad. Hay ciertos cameos (los cuales no diré) que sorprenden cuando consigues reconocerlos, y te preguntas qué hacen en una película tan seria. Temes que puedan embrutecer algo que te está encantando, pero nada más lejos de la realidad. Cuando llega ese maravilloso “The End” y la pantalla se funde a negro… encuentras que esos famosos que hacen su aparición especial, no sobran si no que han aportado mucho a la película. Es, sin duda, una de las cintas más conmovedoras y gratificantes que he visto en años.

NOTA:

10

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