LA MÁQUINA ESTILOGRÁFICA: “Más RaZón que un Zombie” (2)

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En “La Máquina Estilográfica” encontraréis una historia mensual dividida en cuatro partes (una parte por semana).

Para ver las partes anteriores:

– Primera Parte. –

Continuación…

El zombie se relamió cuando terminó su festín. No había nada que le gustara más que la rata fresca, recién cogida del agujero más sucio e infecto que hubiera. Se relamió y lamió sus esqueléticos dedos.

Deliciosa. Es una lástima que no esté muerto, se pierde un verdadero manjar.

Creo que podré esperar… ¿puedo hacerte una pregunta?

Le dejo hacer dos, puesto que ya ha hecho una.

Cierto… esto, mi pregunta es: ¿cómo es estar muerto?

Frío…

Pero ¿qué sientes? ¿Te duele algo?

En realidad, estar muerto es bastante cómodo. A demás de que el dolor no existe… hay muchas ventajas.

¿Por ejemplo?

Verá usted, los muertos no tenemos que votar, y si un político no nos gusta, sólo tenemos que devorarlo. Pero no se crea que es algo agradable, la comida basura engorda demasiado…

¿No me has dicho que eras “animalívoro”

Pero no soy vegano, querido mío. Y saltarse las propias normas de vez en cuando es altamente recomendable, además… se trata de hacer el bien común. Nadie podrá decir de un zombie, que no se preocupa por la sociedad que le envuelve.

¿Has matado a alguien?

Una vez me comí a un banquero.

¿y qué tal?

Rico…

Pablo empezó a reírse a carcajadas ante la mirada atónita del zombie. No era consciente del juego de palabras que acababa de hacer, pero Pablo lloraba de risa.

¡Muy buena esa!

No sé de qué ríe, pero me alegra verle más relajado.

Es extraño estar sentado, en un callejón, con una persona que falleció…

Gracias.

¿Por qué?

Es la primera vez que no me llama “zombie”.

De nada – a Pablo le pareció curioso que aquella última frase le hubiera causado tal compasión –… por cierto, mi nombre es Pablo.

Como el pintor… bello nombre, Pablo.

¿Y el tuyo?

En realidad no lo recuerdo. Me temo que no recuerdo nada de lo que ocurrió antes de despertarme y salir de la tumba.

¿Cómo fue eso? ¿Cómo es volver a la vida?
-Cruel… nadie debería volver a la vida, ¿sabe usted? Pienso que es como construir un castillo de naipes, y que, cuando ya has colocado las dos últimas cartas, alguien viene y mueve la mesa. No sé que viví, no sé si fue una vida intensa, ni si quiera sé, si era una buena persona. Pero fuera como fuese, ya la viví, y ese debería haber sido el punto y final.

¿Un No Muerto puede suicidarse?

Hace usted unas preguntas espeluznante, empieza a asustarme.

Oh, no era mi intención. Sólo me preguntaba si alguien como tú, que no quiere volver a vivir, que piensa que su vida ya terminó en su día… podría suicidarse y no volver.

Nunca he pensado en tal opción. Es cierto que esta resurrección me parece una broma cruel, pero no me quitaría la vida. A pesar del cansancio psicológico que acarrea el estar muerto. Como le he dicho tiene muchas ventajas.

¿Cansancio psicológico?

Estresa demasiado que se acerquen desconocidos con palos por la espalda. No es algo que pueda compararse con el yoga. No sé si me entiende. Además, están los otros muertos vivientes, demasiada competencia.

Es la primera vez que veo un zom – el anónimo le miró con resignación esperando que terminara la palabra –… No Muerto en persona. Pensaba que erais leyendas urbanas. Cuentos para no dormir.

Somos tan reales como necesarios.

¿A qué te refieres?

Bueno, veámoslo de este modo: si los muertos no saliéramos de las tumbas. ¿No cree que los cementerios serían como una tubería atascada? ¡Cielos, imagínese que un día, las tumbas explotan por el exceso de cadáveres que no reviven! La verdad es que me resulta cómico. Sería divertido contemplar ese espectáculo. Los muertos cayendo del cielo sobre los parabrisas de los coches tras una potente explosión en el cementerio. ¿Se imagina los titulares? “Los muertos salen del suelo para caer del cielo” o “Ningún meteorólogo lo predijo”.

Esta vez fue Pablo el que miró extrañado al zombie ante su ataque de risa.

Oh, disculpe usted… humor zombie…

Eres un tipo muy extraño. ¿Te lo habían dicho ya?

Pues si lo han hecho, no lo recuerdo. Me gusta ser un tipo extraño. Entre los muertos vivientes, te encuentras demasiada gente normal. Personas que no destacan para nada. Van por ahí, arrastrando los pies, perdiendo miembros a cada paso y gimiendo por el lamento que supone estar muertos. No me gusta nada la auto-compasión…
-Eres demasiado positivo.

¿Cómo puede ser “demasiado” de algo bueno? Pienso que soy todo lo positivo que necesito ser para vivir, o morir o… llámelo como quiera.

A Pablo le caía bien aquel tipo. Era sofisticado, divertido a su manera y un ejemplo a seguir en muchos aspectos. ¿Sería demasiado absurdo ser amigo de un muerto? El hecho de hacerse aquella pregunta le hacía sentir extraño.

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