REPRENDIENDO A MI INTERIOR.

CalaMontgo
Algunas veces hay que decidir entre una cosa a la que
se está acostumbrado y una que nos gustaría hacer.

-Paulo Coelho.-

Diario Positivo, entrada 40.

No hay peligro más grande que nuestra propia mente diciéndonos que no corramos riesgos. No hay peor parásito que nuestros complejos convenciéndonos de que no hagamos algo que “podría hacernos sentir vergüenza”.

Incluso un servidor, escritor de este Diario Positivo, siente a veces ese pequeño demonio que nos juega tan malas pasadas. Este pasado domingo estuve en una pequeña cala de la Costa Brava con una amiga mía. Yo siempre he tenido complejo de gordura, incluso ahora que he adelgazado más de veinte kilos. Nunca me ha gustado mostrar mi torso desnudo en público.

Cuando llegamos, me obligué a quitarme la camiseta, pero mi mente, presa de esa incomodidad acomplejada, hizo que me sentara en la toalla y me negara a levantarme. No pensaba meterme en el agua, porque ello suponía andar sin camiseta, luciendo un cuerpo que me avergüenza. Me quedé un buen rato en aquella toalla, incómodo, incapaz de disfrutar del agua serena, de los acantilados que rodeaban la cala. Incluso creo que contagié esa negatividad a mi compañera.

¿Cómo cambió esta situación? Pues todo fue por una niña de no más de cinco años. Allí estaba ella, en la orilla, jugando con su cubo y su pala, haciendo montones de arena y hablando sola. Disfrutando de su propio universo interior, ignorando lo que pasaba a su alrededor e ignorando a un chico que le miraba con ojos de aprendiz. Aquella pequeña gran maestra me enseñó a disfrutar el “aquí” y el “ahora” dos de los mejores regalos que se nos son otorgados. Esa niña me hizo un regalo que no olvidaré: me regaló la libertad de ignorar mis complejos.

No me gusta mi cuerpo, pero pienso que es el que tengo por ahora. Y si he perdido tantos kilos, ¿por qué sigo acomplejado? ¿Por qué no luzco un cuerpo que está cambiando? Si alguien se ríe de mi, si alguien hace algún comentario despectivo, ¿por qué preocuparme? Los que carecen de vida propia son ellos/as. Esto me ayudará a superar miedos que tengo, a dejar prejuicios y a ser más abierto a la hora de ver el universo que me rodea.

Como dije la semana pasada, no hay mayores maestros que los niños y las niñas.

-Sergio Flores Marcos. (Floser)-

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