UNA VOZ QUE NUNCA ENMUDECERÁ.

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“A medida que una persona es más insegura, es más probable
que tenga prejuicios”.

-Clint Eastwood.-

La muerte, esa dama oscura a la que muchos tachan de cruel, de negativa. La muerte, dicen, es el final de la vida. Alguien cercano a mi dijo que “la muerte, es el principio de una vida eterna”.

No hay que ver la muerte como algo negativo. Doloroso casi siempre, pero no pesimista. La forma más hermosa que me enseñaron de ver la muerte, fue cuando alguien a punto de morir me dijo: “no llores niño, ¿sabes lo más bonito de morirme? Saber que en el mismo momento en el que yo me vaya, un niño, en alguna parte del mundo, nacerá”.

Esta semana nos ha dejado alguien a quien yo admiraba profundamente. Nunca antes la muerte de un famoso me había afectado tanto como la de Constantino Romero. Era el hombre de la voz inimitable, de la voz que tanto ha regalado al cine, de esa voz dura, áspera, grave que te envolvía en cada frase y te hacía sentir seguro. Es la voz del “yo soy tu padre” es la voz del “volveré” es la voz de tantas frases que se han acomodado en nuestro lenguaje.

Lloraré mil lágrimas por esta pérdida, hasta que mis ojos se den cuenta de algo. Algo hermoso del cine, algo hermoso del arte. Uno de los infinitos motivos por los que amo el arte es que nos hace inmortales. La voz de Constantino nunca se apagará, siempre seguirá sonando en nuestros recuerdos y en nuestros reproductores. Siempre estarán sus películas para volver a él, de la misma forma que siempre quedarán los museos para recordar a Dalí, Picasso, etc…

Quizá algunos se lleven las manos a la cabeza por comparar a un actor de doblaje con dos pintores tan ilustres. Pero es que, a su modo, Romero también pintaba cuadros, cuadros sonoros, cuadros que hacían del arte del doblaje una maravilla. Estamos en un tiempo en el que esa profesión, se ha visto violada por personajes que afanaban más y más minutos de gloria, y donde luces infinitamente enormes como las de este gran hombre, seguían brillando por encima de todo.

Creedme cuando os digo, que en el arte, como en la vida, no hay que comparar, no hay artista más grande que otro, no hay nadie que tenga mayor importancia. El arte, es la profesión de hacernos soñar. El arte, es la misma vida que nos envuelve, y siendo así, Constantino Romero, nos regalaba vida en cada frase.

Descanse en paz maestro, y que la fuerza le acompañe en su nueva aventura.

-Sergio Flores Marcos. (Floser)-

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