MONO-LÓGICOS: “LA GENTE ME CAE MAL”

Me cae mal la gente. Sí, es así, noto como el “gilipollismo” se extiende en la sociedad. Hace unos días me fui de excursión con unos amigos a una feria medieval, eso estaba más lleno que el estómago de Falete en Navidad, una cosa “bárbara” Rey (que malo, este). Bueno, pues estábamos bajando por una escalera – o mejor dicho, intentándolo, porque con la cantidad de gente no había un Dios que se moviera –, y el tío de atrás, que llevaba un carrito de niño, no paraba de darme en los talones con las ruedas. Me paraba, porque de momento no sé atravesar a la gente y si hay una barrera de Parchís delante mía pues tengo que pararme, y el tío venga a darme con la ruedecita. Se conoce que pensaba que yo tenía un botón en el talón, que cuando lo aprietas se abre el mar de gente, rollo Moisés, y la verdad que en el talón solo tengo un botón que abre cabezas de personas, rollo Mike Tyson.

Me vuelvo agresivo con la sociedad, en serio. Hay una tontería flotando por el aire, y muchas personas parece que se pasen el día respirando hondo: “¡toa pa mi!” A ver si explotan los muy ansiosos. No, es que la gente no sabe vivir en civilización. Yo propongo una cosa, muchas personas deberían estar en la jaula de los gorilas de los zoológicos, y los gorilas en la ciudad. ¿Os imagináis? No podría ser, porque si vas al zoo e intentas hacer una foto alguno de estos especímenes, te dirían en su idioma: “¡¿PERO DE QUE VASSSSS PAVO?!” son así, más cortos que el orgasmo de un grillo (este es mío, y reconoced que os habéis imaginado a dos grillos chuscando y uno de ellos diciendo “¡AY, YA ESTÁ!”)

Mi problema es que no me puedo mudar al campo, sé que sería la mejor solución, pero el silencio me estresa. Yo en el campo, con el simple sonido del aire acariciando las plantaciones de trigo, acabaría como Jack Nicholson en “El Resplandor”, y vosotros diréis: “¿mal doblado?” no, loco y psicópata. Acabaría cargándome a alguien, y como no tendría a nadie, porque estaría solo en el campo, viajaría a la ciudad y estrangularía a un quinqui. Lo he mirado, no es ilegal, es un bien común.

Más ejemplos de personas que me caen mal, los “Skaters Senior” ya sabéis, esos que aún con los cuarenta años bien cumplidos, siguen paseándose por la calle montados en un monopatín. Con su gorra, su melena, su camiseta XXXXXXXXXXXXXXXXXL y los pantalones cagados. Que de lejos lo ves y dices “mira, un skater jovenzuelo” y de repente se acerca y te dan ganas de preguntarle: “¿tus hijos saben lo que haces en tus ratos libres?”

La gente no sabe envejecer. Y no digo que con cuarenta años se sea viejo, pero sí que estaremos de acuerdo en que no acabas de salir de la pubertad. Ya hay una edad, hay que saber crecer con dignidad. Ayer vi a dos tíos de esa edad, más o menos, paseando a los perros e iban con una gorra con la visera hacia atrás, los dos, uno de ellos llevaba una sudadera que ponía “VIDA EXTREMA” – a todo esto, cuando se agachó para recoger la “descomida” de su perro, hizo ese sonido de esfuerzo cuando te sientas o agachas, ese “ay…” – que me lo quedé mirando y pensé: “¡tío, estás quemando la vida por las dos puntas!” No hay que hacer estas cosas, vístete como una persona normal, no vayas disfrazado, que parece que vayas con retraso – aunque viéndoles, el retraso es más que evidente –.

También me cae muy mal la gente que participa en el programa “Atrapa Un Millón”, no sé si lo habréis visto alguna vez, pero los concursantes suelen ser más tontos que regalarle un libro a Mario Vaquerizo. Para empezar llegan al plató como si hubieran vivido toda su vida entre cámaras. Y a mi eso, pues llámame capullo, pero me da rabia. Cuando veo a alguien que no siente cierta vergüenza ante una cámara, me cae mal. “Yo es que no soy tímido” yo tampoco lo soy, pero si me enfocan con una cámara me quedo más quieto que la cara de la Duquesa de Alba, no me jodas.

Cuando ya han terminado de presentarse, y de ir un rato de listos, llega el momento de hacer la primera pregunta con cuatro opciones. Y verás que esta gente, estos inadaptados, van a razonar cualquier pregunta: “¿DE QUÉ COLOR ERA EL CABALLO BLANCO DE SANTIAGO? BLANCO, ROJO, VIOLETA, O DEPENDE LO QUE SE FUMASE SANTIAGO AQUEL DÍA.” Y ellos empiezan: “yo creo que es blanco, claro porque rojo no era, ¿no?” y el compañero “no, claro, es blanco, lo dice la propia pregunta”. Entonces ponen todo el dinero a esta opción y aún siguen conversando: “seguro, ¿no? Mira que no las tengo todas conmigo, ¿eh?” Entonces releen la pregunta. “Sí, es blanco tío, ¡es blanco!” cuando llega el momento de comprobar si han acertado – las trampillas de las respuestas falsas se abren y si hay dinero encima lo pierdes – aún se cogen de la mano y dicen “ay, no quiero mirar…” Yo creo que si fueran más tontos habrían necesitado un GPS para nacer, su tontería llega hasta un límite, que cuando se miran al espejo dicen “¡anda, me veo!” y para asegurarse de que son ellos piden el comodín del 50%.

Moraleja: si te cae mal la gente, no te sientas culpable, es culpa de ellos, por ser distintos a tí.

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4 pensamientos en “MONO-LÓGICOS: “LA GENTE ME CAE MAL”

  1. A mí me pone nerviosa la gente que no sabe conducir, en especial los que continúan circulando por un carril de doble sentido a sabiendas de que está cerrado, y al llegar al punto donde ya corren riesgo de chocar con los que vienen en sentido contrario se te cuelan delante… ¡Sacan lo peor de mí! 😉

  2. Gracias por tu comentario Mer.

    Yo no soy conductor, pero me da mucha rabia, como peatón, ese momento en el que un coche (digamos que viene desde mi izquierda) se para en el paso de peatones para dejarme pasar, pero el que viene de mi derecha no se para. Si tienes problemas de indecisión tienes que llamar a tu psicólogo: “oiga, doctor, es que estoy en un paso de cebra y no sé qué hacer, ¿paso o no paso?”

  3. Yo también tengo momentos de odio a la gente, esos momentos en que un velociraptor te roba el stio en el metro, que se te cuela detrás del molinillo o cuando simplemente grita al telefono cuando el resto está en silencio…pero que seria de nosotros sin esas “lindezas”? jajaja

  4. ¡No digas eso! Sin esa “gente” no tendría material para mis monólogos. Son la salsa de la vida, cuando de repente alguien se te pega en el metro y piensas “estará lleno…” pero miras a tu alrededor y lo encuentras completamente vacío. Esos son los momentos que te llenan, los que puedes mirar con cara de psicópata a alguien y esa persona, aún a sabiendas de que está molestando te desafía con los ojos y te dice: “¿qué miras?” ¿qué le respondes? “¡EL PEDO QUE TE TIRAS, TU MADRE LO RECOGE Y TE LO PONE EN LA COMIDA!” Pero que no se te olvide decir: “¡REBOTA, REBOTA Y EN TU CULO EXPLOTA!” Para ser inmune a su represalia.

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