El Cuenta-Cuentos: “La Belleza de un Mundo”. (Parte 3)

Para leer la primera parte de “La Belleza de un Mundo” pulsad aquí.

Para leer la segunda parte aquí.

(3ª parte)

Palabras a añadir:

(No hay palabras a añadir)

Continuación…

El peor capítulo de mi vida tuvo lugar en abril de 1986. Llevaba diecinueve años en coma. Estaba en casa, el hospital no podía mantener una cama ocupada para alguien que no sabían si despertaría. En lugar de eso, dispusieron de dos enfermeras que se turnaban para cuidar de mi.
Ya había cumplido los treinta años. Viví un extraño romance con una de las enfermeras. Se llamaba Elda, cuando hacía el cambio de turno, su compañera Sofía le decía frases del tipo:

Despídete de tu príncipe azul, mañana le vuelves a ver.

Elda siempre respondía lo mismo.

¡Calla Sofi, te va a escuchar!

Sé que sentía vergüenza por su tono de voz. Cuando pasas tanto tiempo teniendo como única conexión con el exterior el oído, aprendes a apreciar ciertos matices.
Elda era encantadora, y su voz, suave y melodiosa, siempre entonaba canciones que yo jamás había escuchado, pero que me encantaban. Disfrutaba mucho con su compañía, con su olor, con el sonido de sus pasos al entrar en mi habitación. Cuando aparecía, mi corazón se agitaba.
El cinco de abril de aquel año, mi madre entró en la habitación mientras Elda me limpiaba – cosa que me daba mucha vergüenza – mi madre le pidió a mi enfermera que saliera del cuarto para dejarnos solos un segundo. Lo siguiente fue lo más duro que he escuchado nunca.

Hijo mío, no sé si me escuchas. Quiero creer que así es, siempre lo he querido creer. Si me escuchas, tengo algo importante que decirte.

Su voz se quebró y empezó a sollozar. Tardó unos segundos en seguir, unos segundos que se me hicieron eternos.

Tu padre ha sufrido un infarto.

Aquellas séis palabras resonaron y martillearon mi cerebro. Mi padre había muerto, y mi madre estaba totalmente destrozada. Quería abrazarla, quería besarla y decirla que todo saldría bien. Quise llorar, lo necesitaba, y quizá lo hice, ¿quién sabe? Fue el momento en el que más detesté estar en coma, mi madre me necesitaba y yo no podía estar con ella. Ni si quiera podía hacerla saber que la había escuchado y que no estaba sola.

Continuará…
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2 pensamientos en “El Cuenta-Cuentos: “La Belleza de un Mundo”. (Parte 3)

  1. madre mia…me está gustando mucho esta historia, lo que también destacaría es el cambio de tono infantil a uno más adulto, especialmente en esta tercera parte. Sin que lo describas, me he imaginado que ya tenia cuerpo de adulto al estar en esa cama. Sin duda, muy interesante!

  2. Me alegra mucho que te guste Sara, me está resultando difícil. El hecho de que no vea lo que ocurre a su alrededor es extraño, sobretodo para escribirlo, pero a mi también me gusta mucho esta historia, lástima que ya se acabe.

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