El Cuenta-Cuentos: El Caso Grimm. (Parte 4 -Final-)

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Y para la tercera parte aquí.

(4ª y última parte, miércoles 20 de febrero de 2013)

Palabras a añadir.

(No hay palabras a añadir)

Continuación…

No podía creer lo que estaba viendo. El libro que tenía en sus manos hizo que el pulso se le agitara. Era un tomo grueso de cuentos completos de los Hermanos Grimm.

Marcus…

James Wilde cogió el teléfono y llamó a la comisaría, pidió que pasaran la llamada a Lucy Jackman, informática de la policía.

Dígame detective.
Hola Lucy, necesito que busques la localización de un móvil, por favor.
Claro, deme un segundo.

El detective le dio el número de móvil de Marcus. Lucy Jackman le pidió que esperase. Con el teléfono descansando entre su hombro y su oreja James Wilde se sentó en el borde de la cama. Estaba desconcertado, no podía ser posible que Marcus fuera el asesino.

¿Detective?
¡Sí! Dime Lucy.
No he podido encontrar la localización del móvil, parece estar apagado.
Vale, muchas gracias Lucy.
Lo siento mucho.
No, no te preocupes.

Wilde colgó el teléfono. Cogió el libro y lo abrió. Sus ojos volvieron a abrirse como platos al ver los cuentos de Caperucita, Blancanieves, Rapunzel y La Bella Durmiente publicados en el mismo orden en el que aparecieron las víctimas. Todos tenían una gran cruz en todas las páginas, quedando completamente marcados. Siguió pasando páginas hasta que llegó al siguiente cuento. Volvió a coger el teléfono y repitió el mismo proceso que en la misma llamada.

Dígame detective Wilde.
Lucy ¿puedes mirarme si han denunciado la desaparición de dos niños en las últimas cuarenta y ocho horas cerca de la zona en que hemos encontrado la víctima de hoy?
Claro, deme un segundo.

James pudo escuchar como Lucy Jackman tecleaba enérgicamente los datos.

Detective Wilde, ayer denunciaron la desaparición de dos hermanos.
¿Un niño y una niña?
Así es, pero… ¿cómo lo ha sabido?
Porque sé cual es el siguiente cuento. Voy hacia allá, ahora te cuento.

James Colgó el teléfono y se puso el calzado deportivo. Bajó corriendo a la calle mientras hacía una nueva llamada.

¡Capitán, sé cual será el siguiente cuento!
¿Estás seguro? Si vuelve a escaparse ese cabrón te sacaré del caso Wilde.
¡Cállese joder! ¡El siguiente cuento es Hansel y Gretel!

James colgó con rabia el teléfono. Cada día detestaba más a aquel hombre. Corrió hacia el coche y arrancó el motor. Colocó en el capó una sirena de policía extraible y la encendió para librarse del tráfico.
Condujo a toda velocidad, con miles de pensamientos en su mente. No podía creerse que Marcus fuera el asesino de los Hemanos Grimm, pero la prueba era evidente. Mientras conducía recordó algo; la familia de Marcus tenía una pequeña casa en el bosque. Su instinto le decía que sin duda estaría allí. Allí debería encontrar a los dos hermanos desaparecidos. Dio un golpe de volante y con una fuerte derrapada, cambió de sentido. Varios coches tuvieron que esquivarle para no chocar e hicieron sonar el claxon.
Cuando James Wilde estuvo a pocos kilómetros, apagó la sirena para no llamar la atención de Marcus. Introdujo el coche en el bosque y lo ocultó entre los árboles poniendo encima ramas y hojas. No quería que el sol brillara en la chapa o los cristales y emitieran algún destello que pudieran alertar al asesino. Cuando terminó con su labor, buscó la casa, estaba a pocos metros de distancia. Se acercó corriendo sigilosamente, medio encorvado para ser lo menos visible posible. Su corazón se agitó, se tumbó en el suelo, oculto tras un grueso tronco caído. Miró agazapado a la casa, esperando algún movimiento en el interior, algún ruido. Sacó el teléfono de su bolsillo y lo puso en silencio para que nadie le delatara al llamarlo. Se levantó y corrió hacia la fachada de madera de la casa. Subió al porche y comprobó si la puerta principal estaba abierta. No podía entrar sin una orden de registro, a no ser que se encontrase con la puerta abierta.
Cuando estuvo a punto de dirigirse hacia la puerta trasera escuchó un golpe seguido de gritos de niños. Aquello le permitía entrar por la fuerza. Dio un paso atrás, sacó su pistola y con suma firmeza golpeó con la suela del zapato la puerta en la zona del pomo haciendo que la cerradura reventara.
Entró con el cañón del arma hacia delante, de pronto, de una puerta salió corriendo una niña rubia y tras ella Marcus con un cuchillo en la mano.

¡Marcus, quieto!

El hombre cogió agilmente a la cría y la usó de escudo humano. Se puso de cara a James y colocó la hoja del cuchillo en el cuello de la niña.

Suéltala…
No, mejor suelta tú el arma.
Eso no va a ocurrir.
Que pena, entonces creo que morirá…
No, si la matas con el cuchillo nadie podrá ver tu obra.
Vamos James, no soy uno de esos grillados a los que puedas engañar. ¿Sabes lo fácil que es secuestrar un niño? Si no es esta, será otra.

James sintió nauseas. ¿Cómo era posible que alguien con quien había compartido su vida, hablase de una forma tan fría y despiadada?

¿Por qué haces esto Marcus?
¡Quería que me prestaras atención! ¡La misma que prestas a los criminales que persigues!
¿Por eso has hecho todo esto?
¡¡¡No le quites importancia!!! ¡¡¡Esto es una obra de arte!!!

Marcus apretó el cuchillo contra el cuello de la niña y una gota de sangre empezó a descender por su piel. James apretó con fuerza la culata del arma.

Marcus, no dudaré en dispararte… ¡sueltala!
Dime una cosa, ¿cual te ha parecido la mejor? Blancanieves… fue especialmente difícil construir ese ataúd de cristal, pero el resultado fue bueno, ¿no crees?
¿Qué vas a hacer con los niños?
Si estás aquí habrás adivinado que son Hansel y Gretel, ¿no? Solo tenía que buscar un buen horno y…
¡Estás loco!
¡¡¡No me insultes James, o te juro por Dios que le rebano el cuello!!!

Mientras decía esto, Marcus apartó el cuchillo del cuello de la niña y lo apuntó en dirección a James. La cría aprovechó y mordió con fuerza la mano de su captor. Éste la soltó y corrió en dirección a James. Marcus lanzó el cuchillo con fuerza hacia la cría pero James la apartó de la trayectoria. El cuchillo se clavó en el hombro del detective y en pocos segundos vació el cargador en el pecho de Marcus. La sangre manó del brazo de James. Marcus cayó en el suelo creando bajo su cuerpo un oscuro charco de sangre. Los ojos del detective se humedecieron al ver a su ex-pareja en el suelo. Pero por fin, tras un largo mes de tortura se había acabado aquel horrible caso.

-Fin-

Nota: las palabras que me dejéis en los comentarios de esta última parte, serán usadas para el inicio de la siguiente historia.

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2 pensamientos en “El Cuenta-Cuentos: El Caso Grimm. (Parte 4 -Final-)

  1. hola Floser! trepidante capitulo final! wow! me ha gustado mucho!!
    Te dejo palabrejas para la nueva historia: células, galopar y mosquito.un abrazo!

  2. ¡Muchas gracias Sara! La verdad es que a mi esta historia me gusta mucho. Y esta sección cada día me gusta más.

    Ahora se puede encontrar El Cuenta-Cuentos en Facebook: http://www.facebook.com/eccfm

    Me encantan tus palabras, como siempre. Aún no sé de que irá la nueva historia, pero seguro que sale algo interesante.

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