Diario positivo: Noviembre 3

(10ª entrada, Miércoles 21 de 2012)

El cuerpo es un esclavo de la mente, cuando nuestra mente da una orden, sea cual sea, el cuerpo obedece. Desde esta certeza tenemos que ir con especial cuidado de lo que pensamos. Si cometemos el error de pensar cosas como “no puedo hacer ésto” nuestro cuerpo recibirá esa notificación y se rendirá.

Mucha gente piensa que eso no es así. Que aunque piensan que no pueden hacer algo, siguen haciéndolo. Y ante esta afirmación tengo dos cosas que decir: la primera es que ciertamente seguimos adelante, pero nuestras fuerzas, nuestra atención, se limitan y dejamos de producir al 100%. La segunda cosa que debo decir es que si aún pensando que no podemos hacerlo, seguimos adelante. ¿Por qué pensamos que no podemos? Si no se puede hacer algo, déjalo, y haz otra cosa. En momentos así es cuando nos damos cuenta de que buscamos una excusa para la auto-compasión. Si realmente no pudieras hacer algo, no lo seguirías haciéndolo. Entonces, no te quejes, y si sientes un pensamiento negativo, deséchalo.

Pero hoy no quiero hablar de esto, solo era una introducción. Algo en lo que he pensado y me apetecía exponerlo. Hoy quiero hablar de la gente sobrante. Sé que he hablado mucho sobre este tema, pero si vais a cualquier librería, veréis que es un tema que da para libros.

Cuando conocemos a alguien, y le cogemos cariño, nuestros ojos son, inmediatamente tapados por una venda. Esa venda no nos deja ver lo que los demás ven. Cuando tenemos un amigo que quizá se aprovecha de nosotros, no lo vemos, porque para nosotros es una persona especial. Y si por desgracia alguien nos dijera “oye, no permitas que se siga aprovechando de ti” nosotros atacaremos a esa persona por calumniar a nuestra amistad.

Desarrollamos, una especie de contrato intangible, en el cual aparece una clausula que dice que cuando tienes una persona a la que coges cariño, nunca, jamás, dejarás que esta persona se marche. De esta forma pensamos que tenemos muchos amigos, cuando en realidad, solo tenemos uno. Ese que nos avisó, y al cual mordimos por meterse con “x” persona. Ese que se preocupó de decirnos que nos la iban a jugar, ese es nuestro amigo. Así que antes de ladrarle, agradecer su interés. Aunque no estéis de acuerdo, aunque no le hagáis caso, darle las gracias.

Cuando conseguimos desatarnos esa venda. Ya sea porque la gente a la que quieres y pensabas que eran tus amigos, hacen algo que no te gusta (o una serie de cosas que no te gustan). O sea porque tú mismo/a has cambiado de mentalidad. Conseguimos hacer eso que teníamos que hacer, echar a esa gente de nuestra vida. Mentalmente piensas que ya está todo hecho, que todo está solucionado y que ya te has librado de ellos. No es así; de la misma forma que se puede sentir un miembro amputado tras una operación, se pueden seguir sintiendo los amigos eliminados. Es a lo que se le llama “fantasma”.

Cuando el fantasma de las personas eliminadas de nuestra vida ataca. Solemos pensar cosas como “me sabe mal haber dejado de hablar con esta persona” o “quizá me he precipitado” o “debería quedar para tomar algo para intentar solucionarlo”. Todos estos pensamientos son erróneos. No has hecho nada malo, si partimos de la base, que has dado un paso hacia la felicidad. Y si quedas con ellos para decirles lo que te molesta. Te dirán (cual maltratador) “tienes razón, no lo volveré a hacer. Te juro que puedo cambiar” cuando alguien dice que puede cambiar, de la misma forma que un drogadicto dice que “él controla” debes entender exactamente lo contrario. La gente puede cambiar, pero la que lo hace, jamás lo dice, simplemente cambia.

Cuando sientas esa angustia, ese equivocado peso encima de tus hombros. Cuando tu mente te golpee con pensamientos como “déjales volver, son tus amigos” haz un ejercicio muy simple. Y te pido por favor, que lo hagas. Cierra los ojos e imagínate a ti mismo/a en un fondo blanco. Ahora, poco a poco, haz que vaya apareciendo toda la gente que has echado de tu vida porque quizá eran personas negativas, controladoras, celosas, autoritarias, folloneras. Todas las personas que realmente has dejado ir porque no te aportaban nada. Cuando estén todas imagínalos hablándote al oído, todos a la vez, cada uno de sus cosas, de sus egoísmos. ¿Te estresa? Bien, haz que desaparezcan todos y haz que aparezcan una a una, todas las personas que realmente quieres en tu vida. La gente que te facilita cada día, la gente que te quiere y de la que piensas “que suerte tengo”. Cuando los tengas a todos imagínalos hablando uno por uno, respetándote, sin marearte, riéndote con ellos/as. ¿Qué imagen te gusta más? Cuando respondas a esta pregunta, te prometo, que el fantasma de tus falsas amistades, desaparecerá.

Gracias.

-Sergio Flores Marcos. (Floser)-
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