Diario positivo: Octubre 4.

(6ª entrada, Miércoles 24 de Octubre de 2012)

Los pequeños placeres de la vida se nos suelen escapar. Tenemos la manía de pensar que la grandeza de la vida está en grandes gestos, en cambios radicales. Esperamos constantemente la llegada del nuevo Gandhi o el nuevo Che Guevara, y cuando hacemos eso, cometemos un grave error. La grandeza de la vida no está en grandes gestas de la humanidad, si no en pequeños detalles de cada uno de nosotros que poco a poco se irán acumulando en el espacio infinito del tiempo y se convertirán en algo enorme. Con los placeres nos pasa igual. ¿Cuantas veces os han preguntado qué necesitáis para ser felices? Y sinceramente, ¿qué es lo primero en lo que pensáis? Un coche nuevo, una casa bonita, dinero, un buen trabajo, viajar, tener buena ropa, ¿verdad?

Ese es nuestro error, el de todos. Pensar que la felicidad vendrá por una posesión material. Pensar que tener más dinero nos hará más felices. Yo no diré la frase de que el dinero no da la felicidad. Porque os estoy hablando desde una ruina económica personal, y sé que si bien no me haría más feliz tener dinero, si que me daría más tranquilidad para buscar la felicidad. Siempre he pensado que el que dijo esa frase por primera vez, la dijo desde su yate en las islas Caimán poniéndose ciego de champan y caviar. Obviar esa frase porque es una tontería. Lo que si digo, y defiendo a capa y espada, es que lo material se va, se estropea, se gasta… hay que buscar la felicidad en otros medios.

*¿Las personas te dan felicidad? Para mi criterio no. Tu felicidad no puede depender de nadie más que de ti. No puedes pensar en que si tal persona está en tu vida serás feliz. La gente tiene un ciclo en nuestras vidas, vienen y se van. Quizá un porcentaje ajustado se queda para siempre (lo cual es genial) pero en esencia las personas pasan por nuestras vidas con fecha de caducidad, así pues no pueden ser dueños de tu felicidad o tu desdicha.

*¿Eso significa que mi pareja no me hace feliz? Creo que no, tu pareja, como persona, no te hace feliz. La felicidad que sientes, la sientes por la sensación de estar en pareja. Es decir que eres feliz porque estás enamorado, porque estás acompañado, pero no eres feliz porque ella esté construyendo tu felicidad. Los humanos no tenemos ese poder, como mucho podemos ayudar a que alguien esté tan agusto, o se sienta tan respaldado, que pueda encontrar la felicidad. Yo siempre he dicho que la felicidad es ciega y a menudo se desorienta, entonces tenemos que salir nosotros a buscarla.

*¿Entonces qué me debe hacer feliz? A cada uno le hace feliz una cosa distinta. Os puedo decir algunas de las cosas que me hacen feliz a mi. Por ejemplo soy feliz dibujando o escribiendo. Me aíslo de tal forma que todos mis problemas del día a día, desaparecen. Es como si entrase en una burbuja de protección. También soy feliz cuando un niño o una niña pequeña pasan por mi lado en la calle. Me encanta poner caras raras para que se rían, y cuando lo hacen, aunque haya tenido el día más horrible posible, soy feliz. Me hace feliz cocinar, o estudiar. Soy feliz paseando por mi ciudad, cansándome. O sentado en un banco viendo la gente pasar. Soy feliz hablando con mis amigos (repito, el conjunto, lo que hago con mis amigos es lo que me hace feliz).

Los pequeños placeres de la vida son cosas que a simple vista no vemos. Vamos siempre con tanta prisa (por llegar a ningún lado) que se nos escapa la vida ante nuestros ojos. Tomaros un momento, y sentir vuestro entorno. En serio, aunque os parezca absurdo sentaos en un banco y mirad una hoja. Preguntaos si esa hoja habrá caído de un árbol cercano, o el aire la ha ido transportando hasta allí. Quizá esteis ante una hoja seca que viene del parque que hay a seis calles, y quizá a esa misma hoja la haya mirado una pareja enamorada. O quizá un niño curioso no ha podido resistirse a cogerla para ser reñido por su madre y lanzarla después. Quizá os suena extremadamente cursi, pero os prometo, que pensar en esas cosas os hará sentir extrañamente en paz. En la película “american beauty” hay un grandísimo ejemplo de “pequeño placer de la vida” la bolsa atrapada en un remolino de viento. Ver eso, disfrutar de eso y no poder apartar la vista, a mi, me hace feliz.

Del mismo modo que la felicidad depende de nosotros, la pena, la desgracia o la desdicha, como queráis llamarlo, también. Nadie puede hacernos infelices si nosotros no se lo permitimos. Los que tienen madres manipuladoras, o conocidos que son felices con la desgracia de los demás. Los que tienen un jefe dictador, los que están con una pareja que se cree que una relación es un pulso de poder. Solo vosotros/as podéis poner freno a eso.

*¿Cómo hago que las palabras de mi madre manipuladora no me duelan? Pregúntate si las palabras de tu madre son realmente importantes para ti. Está claro que es tu madre, y que una madre te diga ciertas cosas tiene que doler. ¿En serio? ¿Tiene que doler? Para mi los lazos de sangre no existen, y un familiar es una persona normal. Y ¿qué hemos dicho que la gente no puede hacer con nuestra felicidad? Dárnosla, pues por contra tampoco puede quitárnosla. Somos dueños absolutos de nuestra vida. Y si tu madre te dice algo ofensivo o doloroso, ¡ignoralo! No hay mayor desprecio que el no hacer aprecio. Y si queréis que deje de hacerlo, solo ignorándola lo podréis conseguir. Porque vuestra indignación es su fuerza. Ella ve, a través de vuestra reacción, que ha ganado la batalla. Y en serio, una madre así, no me da pena. No me oiréis o leeréis decir: “bueno, tienes que aguantarte porque es tu madre”. Nunca diré algo así, una madre que hace daño a sus hijos/as porque sí, no se merece ningún respeto. Así que luchad contra eso, buscar en vuestro interior y haceros una pregunta: ¿las palabras de ESTA PERSONA son importantes? ¿Os conoce lo suficiente como para que sus juicios pesen? No... si ni si quiera nosotros mismos llegaremos a conocernos lo suficiente, ¿cómo lo va a poder hacer alguien que no vive en nosotros veinticuatro horas?

*Entonces… ¿debería plantarle cara? Bueno, eso va con el carácter de cada uno/a. Yo ha llegado un momento en el cual no planto cara a la gente que me intenta hacer daño. Porque pienso que sus vidas deben de ser tremendamente patéticas como para que intenten meterse en la vida de los demás. Y cuando te das cuenta de ese pensamiento solo puedes ver una cosa: ellos/as pierden, tú ganas.

*¿Qué hago con esos conocidos que siempre buscan problemas? Deséchalos, son solo conocidos, personas intrascendentes. ¿No te aportan nada bueno? No los quieres en tu vida. Y si tienes la duda de “¿cómo sé si son conocidos o amigos?” muy sencillo: los amigos nunca buscan problemas ni te hacen daño (al menos no intencionadamente). En ese caso ponte firme. La búsqueda de la felicidad pasa por aprender a filtrar a la gente que quieres en tu vida. Si alguien no te aporta positividad, no alcanzarás nunca ese estado que deseas. Porque es como estar buceando con un yunque atado a la pierna. Hazme caso, corta la cuerda y sal a respirar.

*¿Y si tengo un jefe dictador? Bueno, es tu jefe, no es tu amigo. Elimina el pensamiento de que tu jefe es mala persona. Su forma de ser te ha de ser indiferente. Ve a trabajar, haz tu trabajo y luego a casa. El entorno de tu trabajo no debe afectarte, no tiene el poder de mermar tu felicidad, porque es solo un trabajo. Tu jefe no es importante en tu vida, tus compañeros tampoco, porque tu trabajas para vivir, nunca vivirás para trabajar.

*¿Y con la pareja que intenta gobernarme? Una persona (pareja, familiar o conocido) que intenta gobernarte, cambiarte, o cualquier cosa por el estilo, no te quiere. Y si no te quiere ¿qué hace en tu vida? Bueno, pues estas personas alimentan su ego, drenando el tuyo. Entonces, tiene que salir de tu vida. Sé que en el caso de la pareja es muchísimo más difícil, porque el amor tira mucho y nos quita la racionalidad. Pero cuando estés solo/a, analiza el comportamiento de tu pareja para contigo, ¿cómo te trata? ¿Cómo te habla? ¿Cuándo fue la última vez que sentiste que te amaba? Las respuestas a esas preguntas ya te mostrarán el camino. “La mente no sabe sentir, y el corazón no sabe pensar, encontremos el equilibrio entre ambos para ser felices.”

Gracias.

-Sergio Flores Marcos. (Floser)-
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