Diario positivo: Octubre-3.

(5ª entrada, Miércoles 17 de Octubre de 2012)

Lo mejor de la positividad es sin duda lo mucho que da de sí el tema. Hablando de pensamientos positivos, del optimismo en general, nunca puedes quedarte en blanco. Es una de las cosas que más me entusiasman de este pensamiento.

Quiero hablar esta semana de los problemas. Por suerte, (aunque parezca extraño considerar una suerte lo siguiente) he tenido muchísimos problemas en mi vida. Con esto no quiero crear en vosotros una sensación de lástima, ni quiero arrojar sobre mi la auto-compasión. No, porque no necesito la lástima de nadie, y porque no siento compasión por mi mismo. Es lo que me tocó vivir, por “x” motivos, y de lo cual me alegro enormemente.

Llegados a este punto de mi vida, un momento realmente dulce para mi personalidad, para mis principios forjados con fuerza por las múltiples experiencias, para mis creencias, puedo y tengo el inmenso honor de poder “guiar” por decirlo de alguna forma a gente que quizá no ha tenido los ojos abiertos a la solución.

Esa gente no es más débil que yo, ni yo soy más astuto. Simplemente, cada persona tiene un ritmo. Llegó un momento en mi vida, en el cual me di cuenta de que esos problemas que yo consideraba insuperables tenían una solución muy simple. Tan simple como ¡SOLUCIONARLOS!

Muchos y muchas acabáis de pensar: “vaya descubrimiento me ha hecho éste ahora” bueno, pues la verdad es que sí. Es un descubrimiento, una conclusión que parece obvia, pero a la que poca gente llegamos. ¿Qué quiero decir con “solucionarlos”? No me refiero a que lo hagáis, a que os esforcéis por superar un problema. Me refiero a que cuando tenemos un problema, nos empeñamos en encontrar la solución, nos obsesionamos con ella, simplemente dejad que fluya, y no penséis en la angustia que dicho problema os causa. En vez de eso, ¿por qué no pensáis en el placer que os producen el resto de cosas maravillosas que tenéis en vuestras vidas?

Para terminar, quiero hablar de la gente que se empeña en “solucionar” problemas que aún no han llegado. Problemas que ciertamente parecen inminentes, y que antes de llegar ya están saturados por la búsqueda de una respuesta. Y es inútil. Pensad en un ejemplo muy burdo: imaginad que os llega la noticia de que vais a tener un grupo de invitados para cenar en vuestra casa. No sabéis cuantos son, no lo sabréis hasta dentro de unos días… ¿empezáis a preparar la comida, o esperáis a saber cuan grande es ese grupo? En los problemas es igual, no puedes solucionar algo cuya dimensión desconoces. No penséis en como llegar al otro lado de la montaña, empezad por escalarla.

Gracias.

-Sergio Flores Marcos. (Floser)-
Anuncios

¡Coméntame!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s