El cuenta cuentos: Olores. (Parte 3)

Como veis el juego es bien sencillo. Bien, pues empecemos.

Para leer la primera parte de “Olores” pulsar AQUÍ.

Y para leer la segunda parte pulsar AQUÍ.

(3ª parte, 26 de Agosto de 2012)

Palabras a añadir:

(no hay palabras a añadir)

Continuación…

Marga sintió que debía dirigirse hacia el campanario. Si había alguna posibilidad de encontrar supervivientes, tenía que arriesgarse.
La chica buscó algo con lo que poder transportar todo lo que había encontrado en la cabaña. En el armario encontró una mochila mugrienta de color caqui con diversas chapas contradictorias. Habían algunas con el símbolo de la paz, otras muchas con fotografías de armas blancas y de fuego. Marga pensó que quien fuera el o la que viviera allí, parecía padecer un caso claro de bipolaridad. Metio las bujías envueltas en el trapo, dentro de un bolsillo pequeño que había en el interior de la mochila. Cogió la botella de gasolina y la volcó para asegurarse de que estaba bien tapada y no se derramaba el líquido. Cuando vio que era seguro la metió dentro de la mochila envuelta en la camiseta que se había quitado instantes antes. El cuchillo lo acomodó en unas tiras que dejaban un espacio en el lateral de la bolsa. Era un sitio perfecto para “desenvainarlo” si era atacada por algún zombie.
Cuando colocó la mochila en su espalda, se sintió aliviada al comprobar que no pesaba apenas. Un peso excesivo le impediría defenderse o huir del ataque de uno de aquellos monstruos. Se acomodó el rifle en el hombro, y pensó que necesitaba un arma más pequeña, aunque no tenía ni idea de dónde podría encontrarla. Ella era camarera, jamás había tenido que comprar o directamente empuñar una pistola.
Cuando estuvo lista, se dirigió a la puerta, respiró hondo, cargándose de valor para volver a salir a aquel infierno más propio de una película de terror, que de la vida real. Luego, giró el pomo de la puerta y salió al exterior. La luz era cada vez más tenue, tenía que darse prisa. Oteó el horizonte en busca del campanario y lo localizó sobre la línea de edificios. Una oleada de terror sacudió el cuerpo de Marga al ver que tenía que volver por la zona más infestada de zombies. Era como si el destino le estuviera gastando una broma macabra. Podía ir por otro camino, pero sabía que era más largo, y nadie le aseguraba que fuera más seguro.

Más vale malo conocido…

Tras decirse esta frase emprendió su camino. Se alegró profundamente de que los zombies no hubieran llegado hasta la cabaña. Tenía unos metros de tranquilidad. Empezó a correr en dirección al lateral de un coche donde se resguardó unos segundos para comprobar si había peligros acechando. Pudo ver un grupo de zombies despertigados. Uno de ellos parecía haber encontrado una presa. ¿Cómo era posible, si la zona estaba desierta? Ante aquel macabro espectáculo, Marga pensó que si aquellos seres seguían cazando a gente, era porque aún habían supervivientes, y la idea de dirigirse al campanario recobró fuerzas. Junto al zombie que devoraba a aquella persona, habían dos engendros más, ambos andaban a un pasó desesperadamente lento, con la cabeza encarada al cielo y una mirada que hacía mucho tiempo dejó de tener brillo.
Aprovechó la situación para correr hacia la esquina de un edificio. Pegó la espalda en la pared y asomó la cabeza para ver si la calle era segura. Dentro había un contenedor de basura al cual corrió para ocultarse. Su respiración estaba agitada, la adrenalina le dominaba, y por primera vez desde que empezó todo aquello, la sensación no era de miedo, si no de una hiperactividad extrema. Eso era bueno, sin duda, los nervios la mantendrían alerta.
Un grito desgarró el aire. Era una voz infantil, y Marga quedó helada. No podía imaginarse a un monstruo de aquellos asesinando a un niño o una niña. Decidió postergar la llegada al campanario y corrió en dirección al grito. Las súplicas de auxilio provenían de una tienda cercana. Era una ferretería. Marga descolgó el rifle de su hombro y lo empuñó. No tenía ni idea de como podía saber si estaba cargado, así que esperaba que lo estuviera. Entró dentro del mostrador. Las súplicas se convirtieron en sollozos sonoros que venían del almacén. Era una tienda pequeña, y el almacén estaba separado por una cortinilla de bolas. Al entrar vio a un niño de no más de quince años, tumbado en el suelo boca arriba, y un asqueroso zombie sobre él. El niño forcejeaba con el zombie y parecía que empezaba a perder sus fuerzas. El monstruo era más fuerte y el crío empezaba a ceder. Marga apuntó con el arma, pero tenía miedo de que su puntería resultara nefasta. Jamás había disparado y no sabía si era buena haciéndolo. Seguía apuntando esperando un instante de seguridad cuando de pronto el crío le vio y con la ayuda de sus piernas empujó al zombie de tal forma que lo separó de el en un acto desesperado. Marga aprovechó y en una milésima de segundo rezó porque hubiera una bala en la recámara. Apretó el gatillo y el zombie cayó fulminado en el suelo.

¿Estás bien, chico?

El niño asintió.

Levántate, corre.
Pero si ya le has dado. Le has disparado en la cabeza. Está muerto, ¿no?
No… no es como en las películas. Antes han disparado en la cabeza a uno de estos monstruos y aún así ha conseguido atacar a un hombre. ¡Corre!

El chico se levantó al oír aquella declaración tan espeluznante. Marga miró a su alrededor y tuvo una idea. Hizo que el niño se apartara y cuando lo hizo, empujó una gran estantería. Con un inmenso esfuerzo consiguió que la estantería cayera encima del zombie. No sabía como matar a aquellas bestias demoniacas, pero sin duda, aquello podría frenarlo.

Continuara…
Anuncios

2 pensamientos en “El cuenta cuentos: Olores. (Parte 3)

  1. hola Floser,, me gusta mucho tu sección!Esta historia de Zombies es muy emocionante. Me gustaría que incluyeras para la próxima parte las siguientes palabras: servidor, carraca, sifón, laca y gancho. gracias y un beso! sigue asi!!

  2. Gracias Kyreta! Muchísimas gracias por tu comentario, tus palabras son bienvenidas, las incluiré en la cuarta y última parte de “olores”

¡Coméntame!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s