Diario positivo: Septiembre II.

Primera entrada AQUÍ.

(2ª entrada: Miércoles 26 de Septiembre de 2012)

Hola de nuevo flosers. ¿Quién se apunta a una dosis de optimismo? ¿He oído “todos”? Así me gusta. Como sabéis (y si no lo sabéis os lo digo ahora) en esta sección no sigo ninguna pauta. No hablo de algo en concreto, si no que pongo mis dedos en el teclado del ordenador y me dejo llevar. Es la sección más intuitiva que tengo.

Hoy he empezado a leer el libro “Gente tóxica” y me parece un libro recomendable, aunque francamente no me lo voy a leer. Y diréis: “si no se lo va a leer, ¿cómo puede recomendarlo?” Es una buena pregunta, de eso no hay duda. Y la respuesta es de lo más sencilla: no lo voy a leer porque no me dice nada que no haya descubierto ya por mi cuenta en estos veintiséis años de vida. Y os lo recomiendo, porque lo que yo descubrí por mi cuenta, me ha ayudado a ser quien soy.

Soy quien soy por las cosas que he vivido. Tanto las buenas, como las malas. No pienso que las malas sean más importantes que las buenas. Aunque siempre parecen abultar más en el recuerdo. Pero eso es solo por nuestro impulso auto-destructivo. Todas las experiencias son buenas. Incluso las negativas lo son. Sin experiencias negativas no creceríamos. La evolución siempre será desencadenada por errores. Por problemas, por esas cosas que nos pasan y que en el momento parecen imposibles de superar. Se superan, y cuando lo haces, analizas la experiencia, y aprendes a no caer de nuevo en ella.

El dicho de “el hombre es el único animal que cae dos veces en la misma piedra” me parece del todo estúpido. El hombre (como especie) es un animal, y los animales aprenden de las vivencias. Si sufrimos con algo que nos ha pasado, la próxima vez que se avecine algo parecido, lo esquivaremos, o quizá lo afrontaremos con otra psicología. Muchos y muchas habréis pensado automáticamente en el amor: “cuando te enamoras no recuerdas las experiencias anteriores.

El amor es un buen tema para esta entrada del diario. Mirad, hay mucha gente que dice que el amor es ciego, que es un sentimiento inevitable, y que cuando te enamoras no hay vuelta atrás. Dicen que no es posible controlarlo. Bien, pues no estoy de acuerdo. Todo es controlable si sabes como controlarlo. Yo pienso que el el amor es algo precioso, eso es indiscutible, pero no tiene porque ser algo obligado. Mirad, tengo una frase que uso mucho: “el corazón no sabe pensar, y la mente no sabe sentir, así que debemos encontrar el equilibrio entre ambos para ser felices”

Enamorarse es como cualquier otra cosa en tu vida, quizá no puedas decir: “me voy a enamorar de esta persona” o “no pienso enamorarme de esta otra” pero si que puedes decidir si dejar que esos sentimientos se acrecenten. El amor es totalmente químico, y quizá lo que os estoy diciendo es excesivamente racional, pero yo he conseguido controlarme. Hace un tiempo me enamoré de una persona, y no lo pude evitar. Porque repito, no puedes decidir no enamorarte de alguien. Cuando sentí aquello ya había tenido cuatro parejas y en las cuatro relaciones había prestado más atención a mis novias que a mi. Me había quitado toda importancia para dársela a ellas. Cuando dejé a mi última pareja tomé una decisión: “Sergio, necesitas estar un tiempo solo. Conocerte, quererte y mimarte a ti mismo”. Bien, pues lo hice. Era una persona extremadamente enamoradiza, y me costó llevar una relación conmigo mismo, pero lo hice. Me obligué a hacerlo.

Me empecé a escuchar a mi mismo. Y os digo una cosa, tenéis que probarlo. Tumbaros un día en la cama, y escucharos, escuchar lo que pensáis de un tema en concreto. Sea el amor, sea el trabajo, sea lo que sea. Muchas veces no prestamos atención a nuestros propios pensamientos, y creemos que como son cosas que vienen a nuestras mentes en momentos puntuales, fugaces, no son importantes. Y eso no es así. Si aparece en tu subconsciente, aprieta el pause. Préstale atención, examínalo. No pierdes nada. Las conversaciones más fascinantes, más sinceras e íntimas, las he mantenido conmigo mismo. De mi boca mental han salido enseñanzas que me han ayudado a sobrevivir. A abandonar una negatividad intrínseca en mi persona. Un pesimismo tatuado a fuego en mi ser. Y convertirme en el chico que escribe un diario positivo en su blog. Es por eso que os aconsejo que os escuchéis.

Al hacerlo, en aquel enamoramiento que os comentaba. Me pedí consejo a mi mismo. Me pregunté si era un buen momento para aquel sentimiento. Los sentimientos son inevitables, cierto, llegan a nosotros, pero como tantas cosas que llegan a nosotros, podemos decidir desecharlos o utilizarlos. Y en aquel momento, mi situación económica era pésima, mi ánimo estaba por los suelos por la economía. Y pensé que si tenía una pareja, no sería feliz porque no podría hacerla feliz. Era un momento en el que necesitaba estar por mi mismo, y mis problemas (aunque quizá suene egoísta) eran demasiado grandes como para poder prestar atención a otra persona. Y seamos sinceros, las relaciones son como plantas, necesitan cuidados, atención. Si no riegas una relación, se marchita. Y con esta frase pensé: ¿si tuviera novia podría estar por ella, o mis problemas me tendrían tan agobiado que mi pareja simplemente tendría que ver como “soluciono” mis cosas? ¿Podría estar por esa persona? ¿Podría estar lo suficiente comprometido con una relación como para hacer feliz a la otra persona? Y como todas las respuestas eran negativas, decidí no decir nada.

Hay gente a la que cuando le cuento esto me dice que entonces no estaba enamorado. Si pude decidir no estar con esa persona, es que no la quería de verdad. ¿En serio? Decidme una cosa: ¿Hay una muestra más clara de amor, que renunciar a lo que sientes por el convencimiento de no poder estar por esa persona? ¿No quieres a alguien a quien no quieres hacer daño, y prefieres dejarla libre para que encuentre a una persona que la cuide y la quiera como crees que se merece? Para mi ese es el amor más sincero que existe. Decir que no a eso, es una decisión dolorosa. Le dices a tu corazón que deje de gritar su nombre, que se calme, y que simplemente siga adelante.

Esto no es negativo. Decir “no” no siempre es malo. Hay que descubrir el poder del “no”. Hoy por hoy no me arrepiento de haber tomado aquella decisión. Creo que fue totalmente correcta ya que seguí mis propios principios y convencimientos. No estoy diciendo que mi forma de proceder sea la única correcta. Si dijera eso solo demostraría una falta total de neuronas. No, lo que digo es que para mi esa es mi felicidad. Mi felicidad reside en ser fiel a mis principios, sin importarme si la gente los entiende o no… o si los respeta o los critica. Bueno, si ellos son felices criticándome, que lo hagan, mis principios me impiden decirles que no lo hagan, y a mi me da igual lo que piensen de mi.

Eso es todo, busca tus principios, y no renuncies a ellos. El cuerpo es solo el recipiente táctil de algo mucho más grande. Una celda de piel, músculos y huesos que solo sirven para que la grandeza del espíritu no salga volando como un globo. Cuando el físico de marchita quedan tus principios y el hecho de haberles sido fieles o haberlos traicionado. ¿Tú de qué tipo de persona eres?

Gracias.

-Sergio Flores Marcos. (Floser)-
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