El cuenta-cuentos: Olores (parte 1).

Como veis el juego es bien sencillo. Bien, pues empecemos.

(1ª parte 09 de Septiembre de 2012)

Palabras a añadir:

(No hay palabras a añadir)

Marga no podía apartar la vista a pesar de que aquella imagen era repulsiva. No conseguía entender como habían llegado a aquella situación. Su instinto le decía a gritos que huyera, pero su cuerpo, paralizado por el terror ignoraba aquella orden.
Sabía que en cuanto aquel ser terminara de devorar al hombre que había matado, iría hacia ella. Lo miraba, con los ojos vidriosos. Aquel monstruo que sin duda en otro tiempo fue un ser humano vivo, ahora arrancaba con sus dientes ennegrecidos, la carne del brazo de su víctima. Las nauseas se agolparon en el estómago de Marga, que seguía petrificada, asombrada y confusa. ¿Cómo era posible? Aquel macabro espectáculo parecía más propio de una película de terror. Pero no era así, lo que estaba viendo era del todo real, ante ella, de rodillas en el suelo, gruñía en su afán de engullir, aquel nauseabundo y pavoroso zombie.
Marga despertó de su encantamiento al oír tras ella la voz lamentosa de otro de aquellos muertos vivientes. Estaba a tan solo unos metros, y a pesar de la lentitud de sus movimientos, Marga sintió como una ola de terror recorría su cuerpo. Aquellos malditos estaban por todas partes, parecía una invasión tenebrosa. La ciudad presentaba un aspecto dantesco. Los coches en llamas y los cristales de los escaparates totalmente destrozados. El asfalto se bañaba en sangre, y los cadáveres se contaban por centenares.
Por fin empezó a correr. El zombie al que había mirado petrificada, le cogió la pierna al pasar por al lado suyo. Marga cayó al suelo, y se asombró de la agilidad de aquellos seres putrefactos. La muchacha golpeó la cabeza del zombie con la suela de uno de sus zapatos. El tacón se le clavó al monstruo en el ojo, pero parecía que no hubiera sentido nada. Ni el más mínimo lamento. Eran inmunes al dolor físico. El zombie no soltaba su pierna y se acercaba reptando por el suelo, era una imagen increíblemente inquietante. Marga empezó a palpar el suelo buscando algo que pudiera usar para liberarse. Sin apartar su mirada del zombie que iba ganándole terreno, la mano de la chica se encontró con un cristal afilado, un trozo roto de alguna ventanilla. Sin pensárselo dos veces, Marga empezó a acuchillar la cabeza purulenta del zombie. La sangre del muerto viviente, salpicó el rostro de muchacha. Una de las gotas cayó en su globo ocular, una segunda gota, entró en la boca de Marga, abierta por la rabia de su ataque. Ya no había nada que hacer, su cuerpo, había sido, infectado.
El zombie dejó de forcejear, quedó inmóvil, inerte, en el suelo. Marga pudo levantarse, con la idea de huir, huir de un destino fatal. Sin darse cuenta, el resto de muertos vivientes, se habían acercado a ella peligrosamente, mientras luchaba por librarse de su adversario. Se llevó el reverso de la mano a la cara para limpiarse la sangre, era demasiado tarde, el líquido ya había entrado en su sistema inmunológico. Se levantó del suelo, y su corazón dio un respingo, al verse a pocos centímetros de otro de esos malditos zombies. Pero algo ocurría, las criaturas no le hacían caso. Era como si pudieran verla, percibirla. Simplemente la ignoraban. El zombie más cercano a ella cambió de rumbo, alejándose de Marga. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué no la atacaban? Fuera lo que fuere, Marga lo aprovecharía. Se apartó lentamente del zombie, por si aquel cambio de actitud era solo un efecto pasajero de los seres corrompidos. Cuando estuvo lo suficientemente alejada, empezó a correr sin ninguna dirección. Sin saber donde ir ni dónde esconderse.
Cuando llevaba unos minutos corriendo, y tras habérsele roto los tacones de ambos zapatos y habérselos quitado para ganar velocidad, tuvo que detenerse. Se detuvo en el lateral de una furgoneta, quedando en cuclillas con la espalda apoyada en la puerta. Una vez hubo recuperado el aliento, prestó atención al mundo que la rodeaba. Era todo caótico, los gritos se habían convertido en la banda sonora de aquella ciudad. De todas partes, provenían alaridos de pánico y dolor, juntándose en un eco enloquecedor.
Marga comenzó a analizar lo que había ocurrido, recordando con lágrimas en los ojos a los amigos que había perdido. Sus amigos, todos ellos, habían sido asesinados por los zombies. Y lo peor de todo, es que no sabía como había comenzado todo. ¿De dónde habían salido aquellos monstruos horribles? Pensaba si, como en las películas de Hollywood, eran producto de un virus creado en algún laboratorio. O si símplemente aquellos muertos vivientes habían salido de sus tumbas para aniquilar a los vivos.

Continuará…
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2 pensamientos en “El cuenta-cuentos: Olores (parte 1).

  1. Olaaa a ver… Mis palabras son: Sol, playa, calor, oscuridad y cabaña. Tngo ganas d saber como continua la historieta xD. Un besooooo

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