El cuenta-cuentos: Sociedad. (Parte 3)

Como veis el juego es bien sencillo. Bien, pues empecemos.

Para leer la primera parte de “Sociedad” pulsar AQUÍ.

Y para leer la segunda parte de “Sociedad” pulsar AQUÍ.

(3ª parte 19 de Agosto de 2012)

Palabras a añadir:

(No hay palabras a añadir)

Continuación…

Belén se armó de valor, y se levantó de golpe, como quien se lanza al agua helada de cabeza, para que la impresión sea menor. Arantxa la miró, sin tener claro que iba a hacer. ¿Se marchaba ya? Tenía que hacer algo, no podía permitir que aquella preciosa chica se fuera de allí así.
De pronto, los ojos de Arantxa se abrieron como platos, al contemplar como Belén se acercaba a ella. Laura estaba contenta de que su amiga le hubiera hecho caso, y Arturo las miraba, como el hombre que era. La idea de dos mujeres juntas le parecía algo totalmente erótico. Sin duda, aquel personaje, era repugnante.

Hola…

La voz de Belén sonó quebrada por la vergüenza.

¡Hola!

La de Arantxa quizá contenía un exceso de entusiasmo. A Belén le sorprendió aquel recibimiento.

Perdonad si os molesto… realmente no sé ni qué estoy haciendo…
Alegrarme el día – dijo Arantxa –… eso estás haciendo.

Carolina, que se sintió incómoda ante dos personas que necesitan estar solas, anunció que iba al baño y a pagar la cuenta. Supo, o creyó saber, que su voz no había sido escuchada. Quizá perdida en el viento.

Me llamo Arantxa.
Bonito nombre – dijo la chica que seguía de pie, con las mejillas coloradas – yo Belén. Verás, yo no suelo hacer esto, pero mi amiga Laura. – dijo señalando a la mesa de donde venía. – me ha convencido de que era lo correcto.
Vaya, pues tu amiga parece una chica muy inteligente…
Sí, bueno… si vieras al gañán que tiene por novio… a lo que iba. No he conseguido dejar de mirarte en todo el rato. Y creo que tú también me mirabas.
Crees bien. Eres preciosa.

Arantxa era realmente directa, le sorprendió en exceso aquella franqueza. No estaba acostumbrado a recibir unas respuestas tan claras y sinceras. Se tomó un momento para intentar rebajar el color de sus mejillas. Pero era un objetivo tan inútil, como el de intentar capturar el aire.

Tú también lo eres.
¡Gracias!

Arantxa se estaba divirtiendo al ver la timidez de la chica. Le parecía aún más atractiva. Juntas serían el claro ejemplo de que los contrastes son buenos. Ella era lanzada, directa, sincera, y odiaba los rodeos. Y Belén, al menos por ahora, parecía ser una de las personas más tímidas que había conocido nunca. También le dio más valor al hecho de que aquella chica vergonzosa se hubiera acercado a hablar con una desconocida en un sitio público, mientras estaba acompañada por una chica.

Arantxa, espero que a tu amiga no le haya molestado que me acerque interrumpiéndoos…
Para nada, ella es Carol, mi hermana. Me estaba convenciendo de que fuera a hablar contigo. Solo que no sabía que decirte. Pero por favor, siéntate.
Solo un segundo, no quiero dejar tirada a mi amiga. No me parece correcto.
Me gusta que pienses así. Los amigos van por encima de todo. Cuando todo falla, ellos están ahí…
¡Exacto! Hay mucha gente que le da más importancia al amor. Y es importante, claro está… pero no tanto como la amistad.

Sonrieron las dos con complicidad. Estaban contentas de haberse conocido. Cuando Carolina salió del bar, se detuvo un momento. Sacó de su bolso un paquete de tabaco, y sacó un cigarro. Tras posárselo en sus bonitos labios, aproximó la llama del mechero para prenderlo. Justo cuando estaba apunto de encender el cigarro sonó su móvil. Empezó a buscarlo en el bolso, y cuando lo encontró apartó el cigarro de su boca.

Oye Arantxa, me voy a marchar, que me sabe mal que tu hermana tenga que estar haciendo tiempo para sentarse en su mesa.
De acuerdo, pero antes…

Arantxa cogió su bolso, y de él sacó una pequeña libreta de anillas, con la tapa de plástico duro. La libreta era de un color verde lima, y en las tapas había dibujado un personaje de cómic japonés muy conocido.

Toma… – dijo Arantxa tras escribir en una hoja y arrancarla de las anillas – espero noticias tuyas.

Belén cogió la hoja y vio que en ella estaban apuntados su número, y su nombre y apellidos para que la buscase en Facebook.

Espera… no sea que no me encuentres…

Bajo el nombre y los apellidos, le apuntó el enlace directo a su biografía en la red social.

¿Me agregarás?
Y tanto… no lo dudes.

Ambas se levantaron, y se dieron dos besos.

Gracias por haberte acercado. Espero conocerte más Belén. Hasta pronto.
Hasta pronto…

Y se quedó mirando como Arantxa se acercaba a su hermana que la recibía con una sonrisa de orgullo. Ella giró sobre sus telones y se encontró directamente con la mirada satisfecha de su amiga que con un movimiento de hombros le expresó su interés. Belén cogió el papel con el dedo índice y pulgar de ambas manos, y lo abrió para hacerle saber desde la distancia que tenía el número de teléfono de aquella preciosa y encantadora chica.

Continuará…
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Un pensamiento en “El cuenta-cuentos: Sociedad. (Parte 3)

  1. hola floseer!! te voy a hacer petición de palabras, a ver qué tal te las compones:

    Miseria y cráneo

    saludooos!

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