The textualist Diciembre: Abril. (Parte 2)

Como véis el juego es bien sencillo. Bien, pues empecemos.

Para ver la primera parte de “Abril” pulsa AQUÍ.

(Parte 2ª: 3 de Diciembre de 2011)

Palabras a añadir:

Jess: alegría y amor.

Krysty: cielo y cántaro.

Continuación…

El ruido volvió a sonar, y acto seguido una risa tenebrosa se oyó a través de los túneles. Aquella risa, magnificada por el eco de la cavidad, heló la sangre.

-¿Quién anda ahí?

Dijo el vigilante que según la chapa identificativa que descansaba en su pecho se llamaba Rubén. Un repiqueteo metálico, como si alguien aporreara las vías con una barra de hierro empezó a inundar aquel lugar.

-¡Putos yonquis!

Exclamó equivocado Rubén. No, no era un yonqui el causante de tal atmósfera, un yonqui jamás podría haber despedazado de ese modo a su compañero.
Rubén estaba asustado, y aunque se empeñara en disimularlo, su voz temblaba más que sus piernas, y la luz que salía de la linterna se movía compulsívamente por el traqueteo de su pulso. La tensión se apoderaba del cuerpo del chico que no tendría más de veinte años, y el sonido repentino de la voz de Carlos en la radio hizo que soltara un sonoro grito de pavor.

-¿Rubén qué narices está pasando?

Preguntó el hombre.

-¡Esto es una jodida carnicería Carlos!

-¿Ferrán está bien?

-¡No maldita sea! ¡Está muerto, algún psicópata hijo de puta le ha partido en dos!

Carlos tuvo que esforzarse para contener la arcada que le sobrevino al imaginar tal espanto. Tras conseguirlo, e intentar serenarse, echando mano de su firmeza habitual, y sus dotes de liderazgo Carlos respiró hondo.

-Rubén, ¿está ahí la niña?

-¿Qué niña?

-Ferrán había encontrado a una niña en el vagón, ¿no está ahí?

-¡Aquí no hay ninguna niña!

-¡Santo CIELO! ¡no puede ser que le haya pasado algo!

Durante unos segundos se hizo el silencio en la conversación. Acto seguido Carlos ordenó a Rubén que volviera al puesto de mando en seguida, y que llamara a la policía. Rubén no discutió la orden, y puso pies en polvorosa.
Por otro lado Carlos solo podía pensar en la imagen truculenta de su amigo y compañero descuartizado; y en aquella niña abandonada y luego desaparecida, la falta de AMOR que demostraba el hecho de olvidar a una cría tan pequeña en el metro. Aquel pensamiento hizo a Carlos acordarse de su hija Laura. Laura vivía con su madre que ganó la custodia de la pequeña tras divorciarse del vigilante de seguridad. Carlos había tenido problemas con el alcohol, así que a su ex-mujer le resultó sencillo ganar aquel juicio. Cuando Carlos estaba triste recordaba aquella mañana de final de curso en el gimnasio del colegio de Laura, se hacía un concierto con todos los críos, y Laura estuvo realmente dulce interpretando con la flauta “el himno de la ALEGRÍA”. Era curioso que en un momento tan desquiciante como el que estaba sucediendo, la mente de Carlos hiciera aflorar aquel pensamiento.
Rubén por otro lado empezó a correr por el largo andén, alejándose cada vez más del cuerpo inerte de Ferrán. Se le antojó eterna aquella carrera, y a su espalda escuchó un ruido, como si algo pesado cayera en el suelo. Paró en seco y se giró apuntando con la linterna hacia la dirección en que había sonado aquel ruido. La luz enfocaba a una niña pelirroja desnuda, el humbral del foco solo mostraba la cabeza agachada de la pequeña y sus hombros.

-¡Por el amor de Dios! ¡Me has dado un buen susto! ¿Dónde te habías metido? Vamos pequeña, tenemos que salir de aquí es peligroso…

La cría no se movía y el pelo rojo tapaba su rostro que apuntaba levemente hacia el suelo.

-Eh niña, sé que tienes miedo pero no podemos quedarnos aquí.

Rubén se arrodilló delante de la cría, sin dejar de mirar sobre el hombro de esta, apuntando a la lejanía con su único punto de luz, temeroso de que el psicópata que había hecho tal masacre volviera.

-Oye pequeña, ¿estás bien?

Rubén puso su dedo índice bajo la barbilla oculta de la niña, y empezó a levantar su rostro. Al hacerlo, su alma, su cuerpo, todo su ser, se desquebrajó como un CÁNTARO de barro al caer al suelo. La cara de la niña era realmente siniestra, el contorno de su boca estaba completamente lleno de sangre, su dentadura compuesta únicamente de colmillos brillaba entre abierta, y sus ojos negros exentos de pupilas, le miraban de una forma penetrante. Acto seguido la niña endemoniada, atacó a su nueva víctima.

Continuará…
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6 pensamientos en “The textualist Diciembre: Abril. (Parte 2)

  1. Hola Floser!!!, Me has impresionado utilizando las palabras, aunque no esperaba menos ehhh…, jejejeje, me encanta esta historia, tus palabras hacen que sea realmente siniestra, que es de lo que se trata. Solo decirte que me quedo con ganas de más, como siempre!!!, Buen trabajo! un abrazo!!! sigo navegando por tu blog….

  2. Gracias Krysty, me alegra que te guste. Esta se ha convertido en mi sección favorita… 😀 me divierto mucho haciéndola. Ya tengo más o menos la continuación/final en mente, solo me faltan vuestras palabras para incluirlas en el desenlace de la historia.

  3. Pues he de decirte, que tambien es mi sección favorita, desde el principio!!, te dejo mis 2 palabras para el desenlace!!! CATASTROFE y PIRAMIDE.
    Hasta la proxima!!!

  4. Hola Floser,
    Puedo colaborar? Podrias añadir a tu genial historia las palabras MARFIL y AJEDREZ?

    Sigo leyéndote…

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